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2008-06-17 issue:

Leyendo ...

by Meno Acontecer

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Los hermanos Tim Froese y Titus Guenther de Canadá, nos han hecho llegar una reseña-comentario hecha por un capellán de Chile, al libro “La Gracia Amish: El perdón que va más allá de la tragedia”. El libro fue inspirado por el ejemplo mundial de perdón divino que dieron los amish en la tragedia que les sacudió hace un par de años atrás en Pennsylvania. El libro está en inglés, y sus autores son profesores y escritores menonitas. Espero disfruten la lectura y el libro les sea de inspiración.

Amish Grace: How Forgiveness Transcended Tragedy, by Donald B. Kraybill, Steven M. Nolt, and David L. Weaver-Zercher. San Francisco, CA: Jossey-Bass Publication, 2007, 237 pages.

¿Qué es el perdón? En castellano tenemos un problema. Perdón lo usamos para “forgive” y  “pardon”.  Sin embargo los autores acentúan la diferencia entre ambas, una distinción de importancia. “Pardon” se parece más a “amnistía” porque implica suspender el castigo debido. Aunque en amnistía se elimina la sanción, no necesariamente hay perdón. Si hay un perdón de la autoridad civil correspondiente. Sucede aquí algo similar a lo que ocurre con las palabras alemanas “Bewusstsein y Gewissen” para la castellana “conciencia”.

Y la diferencia es importante, porque lo que el libro intenta finalmente es encontrar y describir las fuentes de la actitud perdonadora (forgive, no pardon) sus características, las formas en que se expresa, como se extiende a  la culpa subrogada de las víctimas secundarias, como se construye individual y comunitariamente, y cuales son sus efectos en la vida de las personas afectadas (todas) y en las comunidades a las que pertenecen. Y todo ello a partir de una experiencia concreta de victimización y perdón en un contexto comunitario y una cultura específica, en este caso Amish.

¿Valor de ejemplo? Sin duda no se trata de copiar, pues queda claro que, en general, la manera Amish de ser comunidad cristiana, más que individuo cristiano, o al menos sujeto cristiano en el marco definido de comunidad, es contracultural. Al menos para la cultura americana central, y para la mayor parte de la cultura global sumida en el solipsismo consumidor.

Tampoco se trata de tener una visión ingenua. La práctica y tradición perdonadora puede convertirse, en algunos casos, que también se ejemplifican en el libro, en oportunidades para la victimización secundaria al interior de la comunidad y fuentes de injusticia. No se trata de comunidades perfectas. Sin embargo este mismo hecho tiene un lado positivo, si bien no participamos de la misma tradición si participamos de la misma condición humana y en  consecuencia, releídas nuestras propias tradiciones a la luz del evangelio y de estos modelos es posible encontrar modos propios de construir espacios para el perdón.

Sin duda el perdón va más allá de la justicia, pero la requiere y la complementa. El perdón permite a quien lo ejerce trascender la circunstancia específica, y es la base para la re construcción de la relación humana destruida. Este punto que se toca varias veces en el texto es fundamental en otros contextos históricos. El mero ejercicio de la justicia, paso necesario no conduce a la reconciliación, tampoco el perdón que libera a la víctima, pero que no reconstruye la relación.

La reconciliación exige la reparación de la dignidad humana de la víctima y del victimario, la recuperación de la condición y dignidad humana de ambos, y de la voluntad de establecer entre ellos una relación nueva. Esta es la desgracia de muchos procesos de reparación para la reconciliación en comunidades eclesiales y naciones. No hay lo que para la comunidad Amish es claro y necesario, víctimas en ambos lados, y por tanto los procesos de reparación que en el caso analizado se extendieron a la familia del victimario, no se piensan, ni se ejecutan, impidiendo el reencuentro humano y por tanto la reconciliación.

Cualquiera que participe de comunidades u organizaciones victimizadas, y especialmente para quienes se encuentran en medio de procesos de reconciliación inconclusos y o frustrados, el libro es fuente de información valiosa, definiciones claras escritas en un contexto real y emocionalmente inspirador, pero además fuente de preguntas y reflexión sobre la propia realidad, no para copiar sino para imaginar, y si fuese posible establecer caminos que ayuden a los procesos personales y comunitarios.

 Una lectura recomendable para quienes se especializan en Psicotrauma y en trastornos de estrés pos trauma (Post Traumatic Stress Disorders) por los síntomas que se describen en el libro sin calificarlos, y porque ilustra como una espiritualidad definida ayuda a elaborarlos.  No es que no se den, pero como se trabajan, como el trauma se procesa, el modo como la comunidad acoge y trata a los afectados y el lugar de la fe, revelan aspectos que todo programa de intervención post trauma debe incluir.

En un mundo donde la religión que busca sus fundamentos parece expresarse como fundamentalismo radical, excluyente, y violento, el ejemplo de vivir una tradición apegada a los fundamentos, pero tolerante, no proselitista, compasiva, perdonadora, señala la posibilidad diferente y necesaria para un mundo que requiere una religión genuina, aquella que de veras “religa” a los seres humanos como hermanos, para que de sea verdad que nos “religa” con Dios como hijos.

Reseña por Dr. Jorge Cárdenas Brito, líder en la iglesia Presbiteriana, consejero siquiátrico durante los años del régimen militar, y actualmente Jefe del Hospital Militar, Santiago, Chile.



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