Reflexión Pastoral - 4ª Parte
Reflexiones sobre el ministerio de Menno Simons. 4ª Parte.
by Tony BrunPrint Article Email to a Friend
Los cristianos son los que permanecen al pie de la cruz
Introducción
En la anterior reflexión nos ocupamos de la re-conversión de Menno Simons. Fue un proceso largo, prudente y muy reflexionado. Pero también fue un proceso angustiante y dramático en medio del sufrimiento y muerte de radicales revolucionarios. Por eso decíamos también que el sufrimiento de los pobres, finalmente despertó (¿salvó?) a Menno Simons. Inmediatamente después fue el momento en que dejó definitivamente su sacerdocio católico romano para asumir el acompañamiento pastoral de un grupo pobre y exiliado. Fue en el tiempo cuando más aborrecido era el anabautismo.

Decíamos también que antes el mundo amaba a Menno Simons. Pero ahora el “mundo” lo perseguía, ponía precio a su cabeza, torturaba y mataba a sus seguidores para cazar al líder. En semejanza a Jesús a quien “querían hacerle morir” (Mt 26:59) también a Menno procuraban cazarle. El mismo emperador Carlos V promulgó un edicto contra Menno poniendo precio a su cabeza. Se ofreció el perdón a los anabautistas que traicionaran y lo entregaran.
Fue en ese tiempo que se tornó un auténtico seguidor de Cristo. Es decir, un cristiano. Esta etapa de la vida de Menno Simons es profundamente inspiradora para los y las menonitas de hoy.
I. “Me rogaron que asumiera la preocupación por los grandes sufrimientos de aquellas pobres almas”
Menno Simons hizo una opción pastoral por los pobres. Lamentablemente este hecho ha quedado ocultado detrás de las confesiones menonitas en las cuales el interés ha ido por otros caminos como la iglesia, el discipulado, la paz y la amonestación. Pero históricamente es muy claro que Menno no solo dijo “sí” a Dios, sino al Dios de unos pobres campesinos.
En esa opción pastoral por los pobres fue superando el vacío espiritual y la superficialidad de su vida. En el encuentro con los pobres reencontró su vocación. Luego de describir el testimonio cristiano de aquellos que le pedían su acompañamiento pastoral, Menno Simons dijo: “Y así yo, un miserable pecador, fui iluminado por el Señor, fui convertido en una nueva mente…y fui llamado a Su alto y riguroso servicio.”
Hay que decirlo: aquel grupo de pobres campesinos condenados a arrastrar la cruz, le acercaron a la salvación.
II. “Me sometí a la escasez y a la pobreza bajo la pesada cruz de Cristo”
Menno Simons continuaba despertándose (¿salvándose?) entre los pobres a quienes pastoralmente acompañaba. Era un pobre entre los pobres. No era un ministro que solo ministraba. Aprendió por la experiencia cosas que desde la seguridad de su púlpito, antes no conocía. Sus repetidas palabras sobre la cruz, ya no eran teoría. Tampoco lo eran sus denuncias y exhortaciones a los gobernantes contra el infortunio crucificante de los pobres. Menno Simons era un pobre entre los pobres: “me sometí a la escasez y a la pobreza bajo la pesada cruz de Cristo”.
“Los cristianos son los que permanecen al pie de la cruz” dijo y vivió el pastor y mártir alemán Bonhoeffer. Algo semejante testimonió Menno Simons sobre aquel pueblo errante que decidió acompañar pastoralmente: “Ni tampoco hubiera podido esta gente sufrir tan horrible aflicción y cruz si no fuera que el poder y la palabra del Todopoderoso los hubiera movido”.
¿No es esto descubrir la presencia de Dios escondida entre los pobres que sufren inocentemente? Hemos hecho mención al vacío espiritual y las piadosas búsquedas de Dios que Menno realizaba. En aquella seguridad de su cátedra y parroquia parecía no encontrar a Dios. Ahora por la cruz compartida con los pobres, Dios se le transparenta entre los que sufren.
Hace varios años el teólogo mexicano Porfirio Miranda decía: “…el problema no está en buscar a Dios, sino en buscarlo allí donde El dijo que estaba” – y respondía: “en los pobres de este mundo”.
III. “Pero, alabado sea Dios, ¡nosotros sabemos por qué sufrimos!”
Menno Simons continuaba iluminándose (¿salvándose?) entre los pobres a quienes pastoralmente acompañaba. Termina su confesión llamándola también de “mi iluminación”. En efecto, a pesar (o quizás a través) de las aflicciones Menno Simons se tornó más lúcido. ¿Qué luz recibiría desde el sufrimiento de los pobres?
1. La cruz de los pobres desenmascara las mentiras con que se encubre la realidad
Menno Simons percibió que en el sufrimiento del pueblo se revelan las injusticias ocultas de los poderosos, aunque estos se llamen cristianos.
“Queridos señores buscad a Dios, temed a Dios, servid a Dios con toda vuestra fuerza. Haced justicia a la viuda, a los huérfanos, a los extranjeros, a los afligidos, a los oprimidos. Lavad la sangre de vuestras manos. Gobernad vuestros territorios con sabiduría y paz…para que los inocentes no sean ya condenados, contrariamente a la Palabra de Dios, y los culpables no sigan siendo defendidos en su injusticia…”
2. La cruz de los pobres testimonia la autenticidad de vida cristiana
Menno Simons entendía lucidamente la inversión del mundo y declaraba que la verdad se encuentra entre los que buscan la justicia y la paz. Paradójicamente el sufrimiento por causa de seguir a Cristo, se tornaba una garantía de la autenticidad de ese seguimiento.
“Sin embargo, nosotros que somos inocentes, tenemos que ser llamados herejes, sediciosos; y ellos, píos y pacíficos cristianos…Porque por la gracia de Dios que ha llegado a nosotros, hemos convertido nuestras espadas en arados y nuestras lanzas en horquillas…y nunca más nos prepararemos para conflictos carnales y guerras de sangre…Que el mundo trate de presentar este servicio de amor como una sedición, es algo que tendremos que aceptar y sobrellevar con paciencia.”
3. La cruz de los pobres exige el arrepentimiento y la conversión
Las exhortaciones de Menno Simons contra quienes persiguen a los pobres son frecuentes. La cruz que arrastran –como su Señor - les ha sido impuesta con injusticia y violencia. Esto es antes que nada, un escándalo. Sus denuncias proféticas lo expresan vehementemente. Por razones de espacio no podemos abundar en esto. Pero debe quedar claro: antes que una reflexión teológica sobre el sentido de tal sufrimiento (si lo tuviera), Menno Simons veía en la cruz de los pobres, una injusticia que exige arrepentimiento y conversión.
“Con Juan el Bautista uno bien podría reprenderlos y decir: ’haced frutos dignos de arrepentimiento; y no digáis que sois cristianos ... Por tanto, con corazones compasivos podemos decir a aquellos que nos persiguen: Arrepentíos! Porque ellos, ¡ay! como todos los demás señores y príncipes por doquier andan por el maldito camino de la arrogante maldad ... A Dios y su Palabra rechazan y toda piedad y justicia ellos crucifican”.
IV. Preguntas a nuestro ministerio pastoral
Queremos terminar esta reflexión con dos afirmaciones.
Primero: que siempre toda opción implica una renuncia. Menno Simons optó por una vocación pastoral radicalmente diferente a la que venía realizando. Circunstancias personales, teológicas y sociales le llevaron a cambiar. Fue un cambio de vida radical y sin retorno. No solo cambió de iglesia, o de ciudad, o tipo de ministerio. Fueron muchos años de itinerancia, zozobras, aflicciones y pobreza personales y familiares: “A causa de esto yo, con mi pobre y débil esposa e hijos hemos sufrido por dieciocho años ansiedad, opresión, aflicción, miseria y persecución…”
Menno Simons renunció a la seguridad y el confort, la fama y el éxito material y popular de su sacerdocio para asumir el llamado pastoral de unos pocos pobres y perseguidos campesinos.
Evidentemente toda opción implica una renuncia. ¿Cuáles pueden ser las opciones que el Señor –a través de muchas circunstancias - pide de ti y tu ministerio? ¿Cuáles renuncias esas opciones exigen de ti y tu ministerio?
Segundo: no se puede hablar seriamente de la cruz sin un solidario compromiso con los crucificados. Lo contrario puede ser cinismo e hipocresía, o por lo menos, abstracción teológica. Menno Simons se tornó más lúcido sobre la cruz de Cristo, acompañando pastoralmente la cruz de los pobres. ¿Cómo predicas sobre la cruz? ¿Desde dónde predicas sobre la cruz? ¿Puedes predicar la cruz de Cristo sin compromiso pastoral con los crucificados de hoy?
Tony Brun es parte del equipo de la oficina de Educación Pastoral y de Liderazgo Hispano en la Agencia de Educación Menonita
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