Reflexión Pastoral - 5
Reflexiones sobre el ministerio de Menno Simons. 5ª Parte.
by Tony BrunPrint Article Email to a Friend
La denuncia profética y la actividad política
“Es peligroso tener la razón cuando el gobierno está equivocado” dijo el filósofo francés Voltaire. Esto continua siendo verdad hoy, como también lo fue en la época y la vida de Menno Simons.
En la reflexión anterior comprendimos la opción por los pobres en la pastoral de Menno. También imaginamos la influencia que aquellos pobres campesinos tuvieron en su cambio de vida y en su predicación de la cruz. La realidad crucificante de los pobres aparece en lo que ahora trataremos: sus denuncias y exhortaciones a los gobernantes.
I. La actividad política de Menno Simons
No se ha considerado con suficiente atención, el realismo político de las denuncias de Menno Simons. Generalmente se han enfatizado más sus mensajes por la paz que sus denuncias proféticas. De igual modo, sus palabras sobre la cruz han sido interpretadas desde el espíritu pietista y esto ha opacado la dimensión social y escandalosa de la cruz de los pobres que Menno denunciaba.
Así las cosas, preguntar hoy en las iglesias menonitas si Menno Simons en su vida pública fue un político, no sería bien visto e incluso considerado una intolerable distorsión. Pero la denuncia profética es también una denuncia política. Con referencia a Menno Simons esto lo captamos en un doble plano.
Primero, si abandonamos la imagen pre o post-fabricada de un afable y pacífico Menno Simons. Es verdad que la impronta que Menno Simons dio a aquel grupo de anabautistas perseguidos fue el énfasis en la paz. Pero predicar la paz no significaba no ver las injusticias. Sus reclamos por la paz no disminuían sus denuncias de las injusticias. Recordemos que las autoridades de la época pusieron precio a su cabeza y fue perseguido no precisamente por haber abandonado sacerdocio católico romano.
Segundo, si leemos sus denuncias en clave político-religiosa y no en clave pietista. Es verdad que sus palabras y aun las denuncias están llenas de vocabulario religioso. Pero lo religioso no excluye lo político, o viceversa. Especialmente en aquella época, no era posible pensar en el plano religioso totalmente desconectado de lo social o lo político. Además, sus denuncias están frecuentemente inspiradas en textos proféticos del Antiguo Testamento, donde el acento recaía sobre las injusticias y atrocidades que cometían las autoridades político-religiosas contra los pobres.
Estos dos asuntos son malentendidos muy comunes hoy. Presurosos a interpretar el significado teológico y espiritual del sufrimiento y la persecución de los anabautistas y menonitas como expiación o co-sacrificio con Cristo, pasamos por alto las razones sociales y políticas que provocaban aquel infortunio. También es verdad que los mismos anabautistas y menonitas del siglo XVI así interpretaban su sufrimiento, como “la cruz de los santos”. Evidentemente esto formaba parte de la mentalidad religiosa de la época. Había una fuerte influencia de las doctrinas expiatorias y de las esperanzas apocalípticas. Se esperaba la llegada de la victoria de Dios sea por la apropiación del sacrificio expiatorio de Cristo o por el uso de la violencia religiosa. Como veremos en próximas reflexiones, el mismo Menno Simons reflexionaba en este marco interpretativo.
Pero una vez reconocidas estas interpretaciones, hay que afirmar también que no eran ingenuos de las causas político-religiosas de su sufrimiento. Que interpretaran un significado teológico, no significa que ignoraban el origen político-religioso de la persecución.
Una vez más: perseguían a Menno Simons no solamente por la clave profética de sus palabras, sino también por la clave política de su vida liderando un movimiento social y religioso creciente y alternativo a las prácticas sociales y religiosas de la sociedad. En una palabra: hay una correspondencia entre su denuncia profética y su actividad política.
II. Contra la hipocresía religiosa
El siguiente texto fechado en 1552 pone de relieve la indiferencia e insensibilidad que envolvían las prácticas religiosas de su tiempo. El esplendor de las celebraciones y las elocuencias de las predicaciones, no son nada más que hipocresía cuando se desdeña la justicia y la misericordia hacia los pobres.
” ¿…no se dan cuenta que han perdido por completo el signo de la verdadera cristiandad?”
¿Cuál sería el signo de la verdadera cristiandad? Por lo que sigue, encontramos que se trata de la justicia y misericordia hacia los más pobres. Sin este signo vanidad es la predicación, y los sacramentos (u ordenanzas) del evangelio.
“…aunque adornan sus casas con toda clase de muebles caros, tienen sus cofres llenos, y viven en lujo y opulencia, permiten a la misma vez que muchos de sus mismos miembros, que son pobres y afligidos pidan limosnas; y gente pobre, hambrienta, sufriendo, vieja, ciega y enferma pidan un pedazo de pan a su puerta. Ay predicadores, ¿dónde está el poder del evangelio que ustedes predican? ¿Dónde están los frutos del Espíritu que ustedes han recibido? Deben tener vergüenza por este evangelio liviano y cena estéril, que en tantos años ustedes no han logrado, por medio de su evangelio y sacramentos, rescatar a sus afligíos y pobres miembros de las calles…”
III. Contra la injusticia de la riqueza
Las exhortaciones y denuncias de Menno Simons a reyes, autoridades y soberanos gobernantes nos recuerdan a los profetas del Antiguo Testamento.
“¡Ay reyes y soberanos de esta tierra! ¿Dónde está el temor de su Dios? Encontramos en sus casas y cortes…temeridad y arrogancia de corazón, avaricia inagotable, odio y envidia… Encontramos en sus casas el sudor de los pobres, y la sangre de los inocentes en sus manos. El lastimoso gemido y miseria de los pobres no llega sus oídos. Ustedes reciben regalos y corrompen su juicio…Son maestros en hacer lo malo, los funcionarios exigen recompensas, los jueces se dejan sobornar, los poderosos hacen lo que se les antoja y pervierten la ciudad. ¡Es preciso que escuchen mas a Dios que al emperador!”
En este texto leemos cinco o seis componentes que generalmente se pueden encontrar en las exhortaciones y denuncias de Menno Simons:
-Los denuncia destinada a reyes y soberanos
-La denuncia que cuestiona: ¿Donde está …?
-La denuncia de la realidad: Encontramos en sus casas …
-La denuncia de la insensibilidad: El gemido de los pobres no escuchan …
-La denuncia que acusa: Son maestros en hacer el mal … (corrupción, abuso de poder)
-La denuncia que exhorta: Escuchad a Dios…!
La fuerza de las imágenes y palabras usadas resultarían intolerables a oídos de los poderosos. Pero cuando estas palabras eran el contenido mismo de la predicación y liderazgo cristiano de un movimiento socio-religioso, podemos notar la dimensión política de sus palabras. Menno Simons definía la iglesia como “la comunión de los santos”. Es verdad. Pero esta “comunión” o “santidad” no significaba vivir indiferentes de las injusticias que los poderosos cometían contra los pobres. De hecho, Menno culmina esta fuerte exhortación haciendo referencia a la realidad política de la injusticia: pervierten la ciudad [polis].
IV. Contra el imperio de las armas y el saqueo económico
Hay un dato histórico que es ignorado frecuentemente. Comprender ese dato evidencia la dimensión política de las denuncias de Menno Simons. Los sucesos históricos llamados Reforma (en Europa) y Conquista (en América, África) son acontecimientos paralelos y de mutuas consecuencias. Martin Lutero y Hernán Cortes nacen y mueren casi en los mismos años. Mientas el primero fijaba las noventa y cinco tesis de protesta y reforma en la iglesia de Wittemberg (Alemania), el otro conquistaba México a traición, sangre y fuego.
Sin embargo, más que estas casualidades biográficas, existieron nexos estructurales entre ambos acontecimientos, con trágicas consecuencias para los pobres de Europa, América y África. El expansionismo económico y militar europeo estaba en pleno auge. Moría el feudalismo y nacía el capitalismo. Los campesinos de Europa y los pueblos originarios de América y África, son los pobres, oprimidos y explotados del siglo XVI. Este contexto socio-económico y político está presente en el pensamiento y la vida religiosa de aquellos días. También lo está en Menno Simons:
“Capitanes, caballeros, soldados y tales hombres sangrientos arriesgan alma y cuerpo por causa de ganancia … y están dispuestos a destruir ciudades y países, a tomar a los ciudadanos y habitantes y matarlos y tomar sus bienes, aunque nunca les han hecho daño ni hasta en una palabra maliciosa … ¡Y dicen que esto es proteger el país y su gente …!
¡Ay Dios que condenada, maliciosa abominación y negocio! Los mercaderes y comerciantes se dedican tanto a la maldita ganancia que Dios no encuentra puesto en sus corazones …”
Menno Simons no era—en ese momento de su vida - políticamente ingenuo. Los textos son más extensos pero en estas pocas palabras notamos la estrecha relación entre guerra, capital e ideología:
-Guerra: destruir ciudades, países y pueblos
-Capital: maldita ganancia
-Ideología: para proteger al país
“Si, querido lector—decía Menno—el mundo se encuentra tan afligido e implicado en esta maldita avaricia…que yo no sé como pudiera empeorar…”
Menno Simons se confiesa no muy optimista. Hoy—encandilados por los avances tecnológicos y la globalización—creemos que el mundo está mejor. Probablemente en unas cosas sí. Pero en aquello que para Menno es el “signo de la verdadera cristiandad”, es decir, la justicia a los más pobres, ¿acaso lo está? Podemos responder a Menno Simons diciendo que “sí, ha empeorado”.
Hasta el siglo 18 la diferencia entre el mundo más rico y el mundo pobre oscilaba entre el doble y el triple; hoy está (según diversas evaluaciones) entre sesenta y noventa veces más. “Hay mas riquezas en la Tierra, pero hay más injusticia. África ha sido llamada ‘el calabozo del mundo’ 2.500 millones de personas sobreviven con menos de 2 dólares al día y 25.000 personas mueren diariamente de hambre, según la FAO.”
Hoy ya quedan muy poquitos que digan que la pobreza es resultado de la injusticia. Y aun menos que la relacionan con el capitalismo. Aunque Menno Simons no usara estas categorías más modernas, su pensamiento y actividad política no eran ignorantes de esa relación.
V. Preguntas a nuestro ministerio pastoral
Notamos la actualidad de las denuncias de Menno Simons. Para esto nos ha servido leerlas en clave política. Apliquemos esta clave de lectura a nuestro ministerio pastoral.
1. El ministerio pastoral debe ser claro y esclarecedor del amplio contexto social y político en el que se desarrolla. Los problemas sociales y eclesiales a que estamos llamados a ministrar (drogas y otras adicciones, prostitución, violencia doméstica, desempleo y migración, racismo e intolerancia) se comprenden y combaten mejor enmarcados en el contexto que los desarrolla. ¿Acaso no está la economía y política de guerra y el histórico saqueo de los países ricos a los pueblos pobres, detrás de esos problemas sociales? ¿Por qué y cómo?
2. El ministerio pastoral también debe ser evaluado por el signo de la verdadera cristiandad, según Menno. Esto es la justicia y misericordia hacia los pobres. Más que por los estándares del éxito numérico o popularidad en el jet set de profesionales de la religión, hemos de autoevaluarnos según las preguntas: ¿a quién favorece nuestra predicación? ¿a quién sirve nuestro ministerio? ¿Cuánta salvación trae a los más necesitados?
3. ¿Cuáles son las hipocresías religiosas que amenazan ocultar el signo de la verdadera cristiandad en nuestro ministerio pastoral?
4. ¿Cuál es el contenido e impacto político de nuestra predicación en nuestra comunidad ante la continuidad de la injusticia y las violencias de la guerra? ¿Cómo se parecen o difieren nuestras exhortaciones y denuncias con las palabras e imágenes usadas por Menno Simons?
Tony Brun es parte del equipo de la oficina de Educación Pastoral y de Liderazgo Hispano en la Agencia de Educación Menonita.
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Tony Brun es parte del equipo de la oficina de Educación Pastoral y de Liderazgo Hispano en la Agencia de Educación Menonita.
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