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2008-08-19 issue:

Reflexión Pastoral - 6

La teodicea: ¿Por qué los justos tienen que sufrir?

by Tony Brun

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Este cuestionamiento estará siempre en el corazón de la pastoral orientada por la bondad y la compasión. El sufrimiento inocente genera interrogantes que conmueven la fe, la esperanza y las ganas de amar. Esto ha sido así desde siempre. Se trata de la pregunta que ante el mal y las injusticias, se interroga por la bondad de Dios. La filosofía de la religión ha acuñado la palabra griega teodicea, que simplemente significa justificación a Dios. Se trata de los intentos de conciliar la bondad y la justicia de Dios a pesar de la presencia del mal y de la injusticia en el mundo.

Todos y todas alguna vez hemos tratado de  justificar a Dios ante los males e injusticias inexplicables y absurdos en el mundo. También lo hizo Menno Simons.

Todos y todas confrontados por el sufrimiento injusto, nos interrogamos alguna vez sobre la bondad de Dios. Pastores y pastoras no han de censurar o reprimir tales cuestionamientos a la fe ni en sí mismos, ni en sus hermanos y hermanas. 

Es inevitable que la experiencia del sufrimiento provoque preguntas sobre Dios, su bondad, su misericordia o su amor liberador.  Mucho más agudos serán esos cuestionamientos cuando se sabe o presencia un sufrimiento injusto. También Menno Simons se planteaba estas preguntas graves y profundas.  Cuestionándose así, comprendía a su pueblo. Preguntándose sobre “¿por qué Dios ... ?” se acercaba pastoralmente al pueblo que también se hacía tales preguntas.  

Como pastor, Menno Simons se inquietaba con las mismas preguntas que inquietaban al pueblo. Sus escritos sobre la cruz, denotan no solo su opción por los pobres y la denuncia proféticacomo vimos en reflexiones anteriores sino también su cuidado pastoral.

I. Dos “por qué” de una sola injusticia

Uno de sus escritos titulado “Una amonestación consoladora acerca del sufrimiento, de la cruz y de la persecución a los santos ...” Menno desarrollaen forma nada sistemática y con muchas referencias bíblicassu consolación pastoral. Allí también trata y responde con claridad “quiénes son los perseguidores” y “por qué persiguen a los santos”.

Es importante explicar lo anterior. Su preocupación pastoral por consolar a los que sufren no le distancia ni disminuye la fuerza de sus denuncias de los perseguidores ni el análisis político de la causas de la persecución. Es importante reconocer esto pues con frecuencia lideres abocados a la consolación y el cuidado pastoral, olvidan su responsabilidad profética y política de denunciar y analizar causantes y causas del sufrimiento injusto. Su bálsamo pastoral sobre el espíritu sufrido, en nada afecta el sistema y las relaciones que perpetúan el sufrimiento. Pastores así, son alabados y promovidos por el sistema como “buenos pastores”. Sin embargo, el buen pastor que Jesús ilustraba en la parábola como guiando, llamando y protegiendo, también denunciaba los salteadores y destruidores de las ovejas (Juan 10: 7-13). ¿Encontramos este equilibrio en la pastoral del Menno Simons? Creemos que sí. 

En el escrito mencionado Menno Simons se pregunta lo que también su pueblo preguntaba: “Temo que pueda haber algunos entre nuestros jóvenes e inexpertos hermanos que se dejen atemorizar por este efímero pensamiento: ¿Por qué los malvados prosperan más y por qué los justos tienen que sufrir tanto?” 1 

Como hemos dejado claro en reflexiones anteriores, la prosperidad de los malvados se asienta en el sufrimiento de los justos. Para Menno Simons hay una relación directa entre la riqueza y la pobreza. Hay ricos porque hay pobres, y aquellos mantienen su opresión mediante la represión. No se trata de una fatalidad, sino de algo causado por los malvados, que pese a eso llevan una vida placentera y satisfecha. A la primera pregunta ¿“por qué los malvados prosperan?” le corresponde la segunda pregunta [como si contuviera implícita la respuesta] ¿“por qué los justos tienen que sufrir tanto?”

Seguidamente a ambos cuestionamientos, Menno describe con vivos detalles y metáforas la vida de los prósperos malvados. Llegando a esta conclusión: “En una palabra, parece como si ellos fuesen amados y bendecidos por Dios con un amor fuera de lo común.” 

La teodicea –justificación de Diosde Menno Simons encuentra una grieta. Aunque su palabra “pareciera como si ...” establece lo relativo del hecho, no hay duda que el cuestionamiento de la injustificable injusticia es profundo y cual aguijón punza la fe de Menno.

En ese mismo sentimiento quejoso, Menno Simons dice seguidamente y estableciendo el grosero contraste con referencia a los pobres: “Por el contrario, pareciera que los justos son maldecidos y odiados por Dios con un odio especial porque son como un endeble arbusto en una tierra árida, como un pobre y perdido pájaro nocturno picoteado por todas las aves ...”

Notemos que es muy extraño encontrar que Menno Simons tenga estas referencias a Dios, aunque esté haciendo suposiciones mediante la palabra “pareciera”. Al amor de Dios “fuera de lo común” por los malvados, contrapone “el odio especial” de Dios hacia los pobres. Si tenemos en cuenta la piedad, la devoción y el temor de Dios que manifestaba Menno Simons, no podemos menos que sorprendernos de tales palabras. ¡Cuánta  no sería la maldad, la injusticia, el sufrimiento inocente que Menno presenciaba, que le hizo pronunciar palabras así! ¡Cuánta compasión por el sufrimiento inocente habitaba su corazón, que le hizo capaz de proferir tales palabras!

II.  La teodicea pastoral de Menno Simons
Menno Simons sabe que el sufrimiento injusto y los cuestionamientos que provoca pueden llevar al rechazo de Dios. Sospecha que tales pensamientosque también aparecían en él asedian a su pueblo. Por eso sus palabras pastorales buscan traer explicación y consuelo:

“A  todos aquellos que son asediados con tales pensamientos yo les aconsejo y amonesto que vuelvan sus corazones y ojos a la Palabra del Señor ...”

Sus escritos abundan en paráfrasis de textos bíblicos. Se trata de la justificación de Dios (teodicea) con la cual Menno argumenta que pese a mal y la injusticia, Dios sigue siendo bondadoso y liberador de los justos pero también castigador de los malvados. Menno Simons insiste en el destino desigual y la conclusión que a malvados y a piadosos les aguarda.

Su lectura de la Biblia es literal. Como hijo de su tiempo, también Menno Simons participaba de algunas creencias apocalípticas de su época. Fervientemente esperaba el “día deseable de su liberación” y alentaba a sus seguidores a la paciencia y resistencia pacífica ante el mal.2 

Hoy en día podemos discrepar o distanciarnos de sus palabras. De hecho, nuestro contexto y conocimiento contemporáneo nos exige esa toma de distancia.3 La pertinencia de la pastoral y el pensamiento de Menno Simons también tienen sus límites e inadecuaciones para muchos problemas actuales. Llega el momento cuando los desafíos contemporáneos nos exigen ir más allá de la tradición heredada. Hoy sabemos que “en teología, es la discontinuidad y no la continuación de ideas lo que resulta más valioso y transformador” como bien señala Marcella Althaus-Reid.4

Sin embargo, hemos de entender la teodicea de Menno Simons en el contexto de la época religiosa, su tiempo y pensamiento, así como su preocupación pastoral por los fieles. En este marco, comprendemos mejor sus palabras y aun encontramos en estas, alguna inspiración para nuestra pastoral actual.

1. Dios sufre con los que sufren

Esta idea del sufrimiento de Dios ha sido en décadas pasadas desarrollada con más sistematización y profundidad.5  Aun así tal misterioya presente en el Nuevo testamento permanecerá siempre abierto e inaccesible, inclusive a la razón teológica. Pero también permanecerá siempre accesible para la consolación de quienes sufren injustamente. 
Menno Simonsque como dijimos era más pastor que teólogotransmite consuelo afirmando repetidamente la presencia divina en y con los que sufren:

“Él estará junto a Sus pobres y acosados hijos los salvará en todo tiempo de necesidad ...” 6

“No temáis! El Señor es vuestra fortaleza, vuestro consuelo y vuestro refugio. Él se sienta con vosotros en las prisiones y en las mazmorras. Él huye con vosotros a tierras extranjeras. Él os acompaña a través del fuego y del agua. Él nunca os dejará ni os abandonará.” 7    


2. La comprensión simpática del dolor

Menno Simons no condena ni ignora el dolor ajeno. Lo comprende simpáticamente (sin-pathos) es decir, compadeciendo junto con los que sufren. Aquí radica lo esencial de corazón pastoral. Sabe que la prueba, el dolor absurdo, la injusticia puede despertarnos a la gracia divina, pero también puede encerrarnos en el rechazo y el odio. Por eso sus frecuentes amonestaciones inician con afecto filial, fraternal y amistoso (“Mis queridos hermanos ... Amados hermanos,  Hermanos míos ... Hermanos y hermanas en Cristo…”).

“A todos aquellos que son asediados por tales pensamientos, yo les aconsejo y amonesto que vuelvan sus corazones y ojos a la Palabra del Señor…” 8 

“Bien sabemos queridos hermanos, como esta cruz parece a la carne ser dolorosa, ruda y severa, y al presente no se la aprecia como motivo de gozo sino de tristeza…” 9

“Bien sabemos que la cruz irrita y punza nuestra pobre y débil carne…” 10


3. La esperanza apocalíptica en la venganza divina
Los cambios radicales que sucedían en aquellos años, agravados por la represión y persecución, la pobreza y la intolerancia religiosa, eran el caldo de cultivo para el entusiasmo popular. El pueblo sufriente y ansioso por cambios, presentía y suspiraba con las profecías que anunciaban la salvación eterna, el fin de todos los males, el castigo de los malvados y la bienaventuranza eterna de los justos.

Menno Simons participaba de esta expectativa apocalíptica. En sus escritos sobre de la realidad de la cruz, hallamos largas alusiones bíblicas coloreadas de convicciones escatológicas. Sin embargo, no son tratados teológicos respecto a “las últimas cosas”. Más bien son citaciones pastorales con ánimo de consolar y fortalecer la fe y la esperanza de los fieles. Menno alentaba a resistir, perseverar, batallar con paciencia aguardando y confiando en la inminente venganza divina. El pacifismo de Menno Simons no evitaba las ansias de reivindicación y el castigo de Dios contra quienes les perseguían. Sus palabras y oraciones dejan escapar con cuan ardiente entusiasmo esperaban la salvación eterna de los justos y el castigo eterno de los malhechores. El propósito terapéutico y pastoral de alentar esta expectativa apocalípticaestemos o no de acuerdoes evidente. Cuando se sufre injustamente, creer que Dios vengara eternamente a los mártires inocentes, provoca un cierto paréntesis de alivio, “como un respiro en el aun” del dolor y sufrimiento.

“Sí, queridos hermanos, el ansiado día de vuestra liberación esta cerca. Ese día en que con gran firmeza haréis frente a aquellos que os han afligido y os han robado vuestro sudor y vuestro trabajo, sí, vuestra sangre y vuestra vida. Entonces aquellos que nos persiguen serán como ceniza bajo la suela de nuestros zapatos ... Con este día en vista, todos los afligidos y oprimidos cristianos que ahora se esfuerzan bajo la cruz de Cristo son reconfortados ... y dejad que Dios se encargue de juzgar a tiranos y a sus paganos mandatos”. 11

4. Dejadme decirlo una vez más. ¡Luchad! 12
Estas son palabras de Menno Simons. Por supuesto, se trata de batallar, de luchar con las armas de la paciencia, la confianza y perseverancia hasta que Dios, por fin, hará justicia. Al final de su escrito “La cruz de los santos” Menno Simons elabora un resumen, indicando “deseo poner punto final a este asunto”. En ese resumen de cinco puntos,13  aparece el balance entre la denuncia profética, el análisis político y la consolación pastoral.

“Os suplico con toda humildad que consideréis,


-En primer lugar, qué clase de gente son aquellos que con tanto odio os persiguen ...
-En segundo lugar, considerad por qué razón os persiguen ...
-En tercer lugar, notad que todos los santos y el propio Cristo han sufrido ...
-En cuarto lugar, observad cuan deleznable son todos sus argumentos con los cuales ellos tratan de limpiarse de su sangrienta culpabilidad ...
-En quinto lugar, ved cuan provechosa es la cruz para nosotros ...


Si vosotros pesáis cuidadosamente estos cinco puntos ... no dudo que será para vosotros una poderosa e invencible fortaleza contra toda tribulación, persecución y desaliento cuando esto venga a vosotros”.

III. Preguntas a nuestro ministerio pastoral
Todos estamos circunscritos e influenciados por la época que nos toca vivir. En ese ambiente y enmarcados en determinadas ideas y pensamientos, tenemos que responder a los desafíos de nuestro contexto. A la misma vez, hay interrogantes que son esenciales y permanecen inalterados en el corazón humano, en todos los tiempos, en todas las culturas. Todos y todas alguna vez aguijoneados por la realidad del mal y el sufrimiento inocente nos preguntamos: ¿por qué?

“El mayor dolor es aquel que no se puede explicar” dice la sabiduría perenne. Por eso siempre hemos buscado entender y explicarnos las razones de la sin razón. Por ejemplo, ¿por qué los inocentes sufren endémicas injusticias y desdichas mientras que los malvados prosperan y les va bien? 

El ministerio pastoral trabaja con estas cuestiones últimas y profundas de la vida. En mayor o menor grado nos vemos desafiados por hechos y preguntas que desde nuestra propia vida o desde el dolor incomprensible de hermanos y hermanas nos cuestiona, nos interroga: ¿Por qué? ¿Y dónde está Dios? 

Menno Simons afrontó tales cuestiones. Buscó análisis y explicaciones cuando las causas y causantes eran conocidos. Reflexionó teológicamente con una mirada en la realidad y en la Biblia. Pero sobretodo, pastoralmente alentó, consoló, animó y fortaleció la fe y la esperanza de sus queridos y sufridos hermanos y hermanas. Podemos o no estar de acuerdo con sus pensamientos, explicaciones y palabras. Tal criticidad siempre nos será necesaria y saludable. Pero su testimonio nos interroga sobre nuestra vocación pastoral.

1. ¿Cuáles son los “por qué” más dolorosos en la vida de tus hermanos y hermanas? ¿Conoces los “por qué” que sufren  tus vecinos en la comunidad?

2. ¿Están tus predicaciones pastorales cargados de teodicea, es decir buscando justificar a Dios ante el sufrimiento injusto? 

3. ¿Mantienes un balance entre denuncia profética, análisis socio-político y cuidado pastoral?

4. ¿Has encontrado en Menno Simons una inspiración para tu ministerio pastoral hoy? ¿Por qué y en qué aspectos?

Tony Brun es parte del equipo de la oficina de Educación Pastoral y de Liderazgo Hispano en la Agencia de Educación Menonita

Footnotes:
1. Yoder, John Howard (comp.): Textos Escogidos de la Reforma Radical (Buenos Aires, La Aurora 1976) p.391

2. Si bien es cierto que buscó separar su movimiento de las opciones apocalípticas violentas como el fracasado movimiento en Muenster (“Oh, vosotros pueblo de Dios preparaos para la batalla, no con armadura y armas externas como el enloquecido y sangriento mundo acostumbra a hacerlo, sino con la firme confianza, tranquila paciencia y ferviente oración.”), no es menos cierto que algunas convicciones apocalípticas coloreaban la pastoral y el pensamiento de Menno Simons (“Vean, hijos míos, pues todo corazón que verdaderamente es piadoso y creyente se alienta por el cambio que se acerca…Ay de esa gente miserable, pues nacieron a un día malvado.”).  Citado en Arnold Snyder “Selecciones teológicas anabautistas” (Herald Press, Scottdale, PA 1985) pag. 300

3. Brun, Tony: Siendo anabautista y contemporáneo. Contribuciones para una comunidad local con conciencia universal (Michigan, USA. Diciembre 2007)

4. Althaus-Reid, Marcella: La teología indecente. Perversiones teológicas en sexo, genero y política (Barcelona, Bellaterra 2005)

5. Autores como Jurgen Moltmann, Dorothea Solle, J. B. Metz, Hans Urs von Balthasar; Leonardo Boff, Jon Sobrino por mencionar algunos ya clásicos.  

6. Yoder, J.H op cit 383

7. Ibid, 396
8. Ibid, 392
9. Ibid, 392
10. Ibid, 393
11. Ibid, 386
12. Ibid, 396

13. Ibid, 395


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Tony Brun es parte del equipo de la oficina de Educación Pastoral y de Liderazgo Hispano en la Agencia de Educación Menonita


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