Reflexión Pastoral - 7ª parte
Reflexiones sobre el ministerio de Menno Simons.
by Tony BrunPrint Article Email to a Friend
Reflexiones sobre el ministerio de Menno Simons. 7ª parte
Los verdaderos cristianos no conocen la venganza …
El título de esta reflexión son palabras de Menno Simons escritas en respuesta a denuncias contra sus discípulos.1 Es necesario recordar el contexto de intolerancia religiosa y violencia social en la Europa septentrional del siglo XVI. La frase de Menno tiene ese marco concreto social, político y religioso. En ese contexto, predicó y ensenó entre sus discípulos la paz y el amor a los enemigos.
Una vez reconocido esto, hemos de entender – según vimos en la reflexión anterior – que Menno Simons era “un hijo de su tiempo”, o mejor dicho, influenciado por algunos pensamientos de su tiempo.2 Era un tiempo plagado de guerras, peste y hambre. Por eso mismo, un tiempo también de expectativa apocalíptica en el cual los pobres aguardaban el retorno justiciero de Jesucristo y el castigo de Dios sobre los malvados. La sed de venganza quedaba sublimada para ese final inminente. “Aunque en general – dice Arnold Snyder – los anabautistas rechazaban la respuesta violenta a los ataques que sufren de manos de sus enemigos, a veces no pueden ocultar una cierta satisfacción al pensar en el tormento que van a recibir sus enemigos a manos de Dios”.3 También Menno Simons aguardaba con expectación y ardor el castigo de Dios para los enemigos.
“Esos tiranos con sus leyes sangrientas tienen su fin y todos nuestros perseguidores, verdugos y torturadores van a dejar de existir… los malvados tienen su herencia bajo el fuego eterno que nunca se apaga, bajo el intolerable y horrible juicio de Dios en las profundidades del infierno…”4
¿Es una contradicción? ¿Una incoherencia? Puede ser. Pero permítasenos decir – sin entrar en detalles hermenéuticos o teológicos – que cuando piadosamente repetimos la oración conocida como “Padre Nuestro” también caemos en ese mismo impase. Rezamos con ardor “hágase Tu voluntad, venga Tu reino”. Pues bien, la hechura de Su voluntad y la venida de Su reino, significan también el castigo de los malvados, la bienaventuranza de los justos y la destrucción de los injustos. También con frecuencia nos oímos decir: “Dios hará justicia, Dios los juzgará” lo cual no es más que sublimar en Dios, la voluntad de revancha que en ocasiones existe en nuestro interior.
Pero en todo caso la convicción contra la venganza y el anhelo expectante por la venganza divina, muestran las tensiones que la dura realidad imponía a la fe y el pensamiento de Menno Simons. Pese a sus limitaciones o incongruencias, como dice George H. Williams “la labor de Menno Simons consistió en congregar a su lado las fuerzas constructivas del anabautismo neerlandés [holandés]. Gracias a su gobierno austero, infatigable y siempre inspirado en el evangelio, el movimient … se salvó de la desintegración y de la aberración fanática.”5
En efecto, Menno Simons reagrupa – por sus convicciones evangélicas de paz pero también por el llamado de los propios infelicesa un movimiento de perseguidos, pobres y oprimidos. Como hemos dicho, entre ellos y desde ellos desarrolló su ministerio pastoral, profético y político.
I. Aprender de la Vida y de la Biblia: la no-violencia
El tiempo en que Menno Simons vivió fue de revueltas y guerras socio-religiosas. Las condiciones de pobreza económica, las epidemias y peste y los atisbos de nacionalismo protestante contra el imperio católico-romano, alentaban las expectativas escatológicas del pueblo y sus líderes. En particular, los fracasados levantamientos fanáticos y violentos en Munster (Alemania) y Ámsterdam (Holanda) confirmaron el camino pacífico para muchos anabautistas. Por esa trágica experiencia y por convicción evangélica Menno Simons exhortaba a separarse de esas opciones violentas. A la misma vez, no nos confundamos: esa opción pacífica no acalló su denuncia profética contra las injusticias de los poderosos. Ser pacifista no significa ser indiferente de las injusticias. Todo pacifista verdadero sabe que sin justicia tampoco habrá paz.
En el año 1535 poco antes de la masacre y el fin del levantamiento anabautista en la ciudad de Munster, Menno Simons decía en su primer escrito titulado “La Blasfemia de Jan Van Leyden”:
“Todos ustedes que quieren pelear con la espada de David, y también ser sirvientes del Señor, consideren estas palabras… si uno no debe alzarse ni disputar, ¿cómo es que puede pelear? Si debe ser manso con todos los hombres, ¿cómo es que puede odiarlos y hacerles daño?...Si debe instruir con mansedumbre a quienes se oponen, ¿cómo es que los puede destruir?”6
Hemos de entender esta respuesta en su contexto. La experiencia de reforma social y restitución religiosa hacia una teocracia en la ciudad de Munster (Alemania) comenzó en 1531 propiciado por dos Bernardos, el pastor y enérgico predicador Bernardo Rothmann y el alcalde Bernardo Knipperdolling. Y, en sus momentos más fanáticos y trágicos, por la influencia de dos Juanes autoproclamados como “profetas y reyes”, Juan Mathijs y Juan Van Leyden. A estos se sumaban también los emisarios de Melchor Hoffmann que diseminaban sus ideas respecto a la inminente segunda venida de Jesucristo. Rápidamente el movimiento ganó atractivo político y religioso entre la población. Quienes no aceptaban sus doctrinas religiosas y reformas sociales eran expulsados de la ciudad. Munster era ahora “la nueva Jerusalén”. La reacción militar católica-romana no se hizo esperar, comenzó el sitio a la ciudad, las ejecuciones en ambos bandos y la guerra. En ese ambiente de expectación mesiánica, autoritarismo religioso, hambre, desordenes y guerra, Bernardo Rothmann escribió en diciembre de 1534 un tratado llamado “De la venganza”. El líder religioso de “la nueva Sion” alentaba a los siervos de la sociedad establecida, a los que sufren y se afanan que debían convertirse en santos guerreros:
“Puede ser que haya algunos que piensan y esperan con confianza que Dios mismo bajara de los cielos con sus ángeles para vengarse contra los malhechores. No, hermano querido. Es cierto que vendrá. Pero la venganza tiene que llevarse a cabo por los siervos de Dios … Porque ya pronto nosotros tendremos que ser los instrumentos que atacan a los no creyentes en el día que el Señor ha preparado…El los fortalecerá con la mano de David …”7
Ya en 1534 Menno Simons tenía discusiones con algunos de estos líderes del movimiento violento munsterita. Jan Van Leyden había asumido el papel “en segundo lugar de un David” de la “Jerusalén nueva” en Munster.8 Este es el contexto que motivo el primer escrito y respuesta de Menno Simons a la violencia. Como bien dice Arnold Snyder “el uso de la espada [violencia] en las relaciones humanas solo sirve para empeorar las cosas: se fomenta más hostilidad, más venganza, más caos … Una vez que la espada decide algo, el daño ya no se puede rectificar.”9
La palabra de Menno Simons claramente desaprueba la pretensión fanática de reformar o restituir la iglesia empleando la violencia y las armas. Como también no aprueba la fuerza y coerción para la conversión de los no creyentes, como sucedía en Munster.“Si debe instruir con mansedumbre a los que se oponen a la verdad, ¿cómo es que los puede castigar enojadamente a los que todavía no conocen la verdad? Pablo dice: Quizás Dios les va a dar arrepentimiento.”10
Las fracasadas revueltas socio-religiosas, el propio sufrimiento personal y el evangelio convencían a Menno que el camino de Jesucristo es la paz. Creemos que no se trata solamente de un convencimiento por la literal lectura bíblica, sino también porque los sucesos trágicos de sus días daban la razón a ese modo de entender las Escrituras. Por así decirlo, Menno Simons tenía un ojo en la realidad y otro en la Biblia. ¿No debería ser así un o una líder que quiere acompañar pastoralmente a su pueblo?
II. Responder con la Vida y con la Biblia: la no-venganza
La actividad literaria de Menno Simons también fue pastoralmente ardua en respuesta a denuncias externas y divisiones internas de su movimiento. En 1552 escribió un pequeño tratado titulado “Respuesta a denuncias falsas”. Aun años después del desastre de los anabautistas violentos de Munster el movimiento menonita, era perseguido y confundido con restos de aquellos revolucionarios. Menno Simons dedicó mucho esfuerzo en mantener la distinción. Sus reiterados mensajes y defensas respecto a la paz explican esa situación: “Ay querido lector, nuestras armas no son espadas o lanzas, sino paciencia, silencio, esperanza y la Palabra de Dios…El asesinato no se conoce entre nosotros, mucho menos se enseña ni permite…”11
Pero aun así y todavía en los últimos años de vida de Menno Simons, sus seguidores no obtuvieron mucha tolerancia. Sin embargo, la no-violencia implica también la no-venganza.
Como ya es sabido para los anabautistas en general, la no-violencia significaba mucho más que no usar armas. Era una nueva actitud y conducta en todas las relaciones humanas. En realidad se trataba de renunciar al uso de toda coacción y renunciar al deseo de violentar en cualquier modo al prójimo, aun a los enemigos.
Las palabras que completan y siguen a la frase de nuestro título [Los verdaderos cristianos no conocen la venganza] son “no importa lo mal que los traten. En paciencia toman posesión de sus almas. Y no rompen su paz, aunque sean tentados con esclavitud, tortura, pobreza y además, por la espada y la hoguera. Ellos no gritan ‘venganza, venganza!’ como lo hace todo el mundo; sino que como Cristo piden y oran: Padre, perdónalos; pues no saben lo que hacen”.12
Efectivamente, “la novedad de vida” de los anabautistas-menonitas radicaba en la paciente renuncia interior a la violencia y la venganza.
Hay un histórico suceso en la vida de Menno Simons y sus seguidores que da testimonio de esa renuncia interior a la venganza. Menno y su familia (esposa y un hijo) fueron desterrados de su país en 1543. Desde ese año asumió más y más su labor itinerante de líder entre las iglesias. (Una especie de ministro de conferencia menonita actual). Entre sus tareas sinodales y pastorales inmediatamente le encontramos en 1544 entre las ciudades de Emden y Wismar, sobre el frío Mar Báltico. En esa región del norte de Alemania, había un ambiente más tolerante para los anabautistas pacíficos (menonitas). Fue justamente allí donde apareció por primera vez en un documento oficial el nombre de “mennonitas” para los miembros del grupo pacifista de los anabautistas.
En esa ciudad ocurrieron discusiones teológicas durante varios años entre Menno Simons y líderes anabautistas con teólogos y autoridades protestantes. En esos debates, Menno Simons fue secretamente traicionado por uno de los teólogos zwinglianos, Juan Laski, a quien ya conocía pues había facilitado la tolerancia hacia los menonitas en esa región.
En vísperas de Navidad de 1553 el mismo Juan Laski y sus muchos miembros de su congregación regresaban en un barco huyendo durante en el más crudo invierno de la persecución católica en Inglaterra. El barco que los llevaba quedó atrapado en el hielo del mar Báltico en la bahía de Wismar. Los luteranos de Dinamarca los rechazaron. Y el consejo de la ciudad de Wismar – también luterano – rehusó tener que ver con esos sacramentarios zwinglianos. Cerca de Wismar había miembros de la congregación de Menno Simons, quienes por miedo de las persecuciones vivían ocultos. Ellos se enteraron de la necesidad de los viajeros, recolectaron dinero para ellos, buscaron empleo temporales, y ofrecieron hospedaje a los niños. Poco después los reformadores zwinglianos revelaron los nombres y lugares donde se ocultaban sus benefactores, al consejo luterano de la ciudad. El año siguiente durante el invierno de 1554, los anabautistas-menonitas fueron expulsados de la ciudad de Wismar.13
Este suceso muestra la saludable influencia de la vida y la enseñanza de un pastor entre sus fieles. Menno Simons no alentó la revancha y la venganza de sus detractores. Eso vivió, eso ensenó, y también eso aprendieron los menonitas de Wismar.
Aquellos y aquellas menonitas vivían a la altura de la enseñanza de su líder: “Los verdaderos cristianos no conocen la venganza, no importa lo mal que los traten”.
III. Preguntas a nuestro ministerio pastoral
“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”, dijo Mahatma Gandhi. Los hechos de violencia socio-religiosa – tanto el levantamiento apocalíptico y popular como el aplastamiento del ejército del imperio católico-romano – demuestran la verdad de las palabras de Gandhi. Lo mismo ocurre en nuestros días, cuando la intolerancia y la sed de venganza dirigen las acciones y reacciones violentas de los humanos.
En ese contexto violento y reaccionario, Menno Simons entendía por la experiencia y por la Biblia que la solución es el diálogo y el debate verbal en paz. Sus acciones y exhortaciones llamaban a la paz por encima de todas las cosas. No negaba que habría enemigos, pero predicaba a amar a los enemigos. Sus continuos debates teológicos y prestancia inmediata para discutir con sus adversarios muestran no solo un interés proselitista, sino también una disposición a dialogar antes que pelear y matar.
Por detrás de sus palabras “los verdaderos cristianos” se encuentra su comprensión de “la verdad cristiana”. “Pues esto es, la naturaleza del amor puro, orar por los perseguidores, el dar lo bueno por lo malo, amar a los enemigos …”14
San Francisco de Asís dijo: “Predica el evangelio todos los días, y algunas veces, usa las palabras”.
Hemos de interrogar nuestro ministerio pastoral, nuestros hechos y nuestros dichos:
1. ¿Cuán importante es para nosotros y nosotras leer la Biblia y la Vida simultáneamente?
2. ¿Cómo predicar la paz sin haberla sembrado en nuestra alma? “De lo que hay en tu corazón hablará tu boca” dice el evangelio, entonces ¿cómo hablar de paz sin haberla hecho brotar en nuestro corazón?
3. ¿Cómo y cuándo enseño la paz como no-violencia y no-venganza a mis hermanos y hermanas en la comunidad?
4. ¿Me considero una persona y líder no-violento y pacifista? ¿Por qué y hasta dónde?
5. ¿Cuán disponible estoy para dialogar con mis ofensores e inclusive ayudarles en alguna necesidad? ¿Se encuentra en mí el deseo de revancha? ¿O la indiferencia?
Tony Brun, Washington, D.C.
Tony Brun es parte del equipo de la oficina de Educación Pastoral y de Liderazgo Hispano en la Agencia de Educación Menonita
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1 Snyder, Arnold: Selecciones Teológicas Anabautistas (Herald Press, Scottdale, PA 1985) p.242
2 Menno Simons fue fuertemente influenciado por predicadores anabautistas y escatológicos que anunciaban la venganza de Dios, e incluso llegaron a entusiasmar el pueblo para participar de esa venganza cuando Jesucristo retornase. Uno de estos fue Melchor Hoffmann quien - aunque estaba preso en Estrasburgo - envió emisarios y teológicamente sus escritos e ideas influenciaron en el levantamiento y desastre de la ciudad de Munster.
3 Snyder, A. op cit 279
4 Ibid, 300
5 Williams, George H. La Reforma Radical (Fondo de Cultura Económica, México 1983) p. 429
6 Snyder, Arnold, op cit, 237
7 Ibid, 294-295. También George H. Williams, La Reforma Radical (FCE, México 1983) pp. 398-417
8 Es posible que entre los hombres con quienes él discutió estaba Jan van Geelen, que organizó una defensa armada en el Monasterio Viejo. El 7 de abril de 1535, derrotaron a este grupo. Entre los que perdieron sus vidas estaba Peter Simons, que pudo haber sido hermano de Menno, así como algunos miembros de su congregación. Esto era un momento crucial en la vida de Menno Simons. El 25 de julio de 1535, la “Jerusalén nueva” en Munster acabó trágicamente. Pocos se escaparon y sus líderes fueron torturaron hasta morir. http://www.mennosimons.net/writings.html
9 Snyder, A. op cit, 228
10 Ibid, 237
11 Ibid, 241, 238
12 Ibid, 242. Es triste que posteriormente a los atentados en New York y el Pentágono, alentado por discurso oficial el grito de “vengeance, vengeance!” resonaba en muchas iglesias cristianas. Pero también es admirable el testimonio radical de no- vengeance que inmediatamente comenzó a recorrer por las ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica.
13 Ver La Iglesia de Creyentes. Historia y Carácter del Protestantismo Radical, Donald F. Durnbaugh(Semilla-CLARA, Guatemala 1992) p. 310-311 y La Reforma Radical, George H. Williams (FCE, México 1983)
14 Snyder, A. op cit, 238
Current Stories
Articles
- Remembering our baptism
- Welcoming the stranger in your life
- Holy Spirit of Jesus
- The tomato lady
- I tell you
News stories, digests and Meno Acontecer
- WEB EXCLUSIVE: A day in the life of an inner city Christian school
- Leaders, including Ahmadinejad, attend peacemaking dialogue
- Executive Board OKs health-care plan, the Corinthian Plan
- Impact of turbulent economy is muted
- AMBS president announces resignation
- MCC to co-sponsor peacemaking dialogue
- Mennos in the News: Guess who shouldn't come for dinner?
- Common-law couples wed in Ecuador
- Mexican gathering promotes fellowship
- Mandatory evacuation for three churches
- Native Assembly seeks justice, shalom
- IMH assembly ‘goes into the other side’
- Two Mennonite medical groups may merge
- Hugo Saucedo to serve as new MVS director
- MEDA opens its first office in Europe
- Kasdorf, Hostetler work with writers
- Drought, high food prices hit Ethiopians
- New garden symbolizes peace for church
- EMU bids farewell to Oakwood residence hall
- IBA Retiro anual de estudiantes en Chattanooga, Tennessee
- Padres yJóvenes ... ¡la educación menonita es accesible!
- ¿Sabía usted que ... ?
- Reflexión Pastoral - 7ª parte
- Ciudadanos de dos mundos ... Llamado a la oración
- Un llamado a la oración: Seguir a Jesús en un mundo que no lo sigue
- De las iglesias ...
- Visita a los centros de IBA en Dallas
- The Mennonite's photo contest
Columns
- A fugitive church
- Baptism should mean something
- The next leg of the race
- Biomedicine: servant or master?
Readers Say
- Sunday school only way for Biblical literacy
- Choices determine health-care cost
- No more church as usual
- Smorgasbord of beliefs
- Thanks for articles
- Corporate influence on church
- Be the change we wish to see in the world
Subscribe

