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2008-04-15 issue:

Reflexión Pastoral - 2ª Parte

Reflexiones sobre el ministerio de Menno Simons. 2ª Parte.

by Tony Brun

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Reflexiones sobre el ministerio de Menno Simons. 2ª Parte.

Introducción
Si alguien se interesa por una vida espiritual, es porque desea salir del malestar y el sufrimiento. Esto es cierto también en la vida de Menno Simons. Su conversión nos muestra eso en dos ejemplos.



Primero, en nuestra primera reflexión mencionamos sus dudas. Sin embargo, su malestar era más profundo que la discordancia sobre asuntos doctrinales. Más bien, su inquietud espiritual era provocada por la contradicción entre lo que hacía y sentía. Menno Simons no ignoró estas incoherencias personales, aunque le tomó tiempo superarlas. Sus confesiones son conmovedoras. Quizás por detrás de las discusiones doctrinales que separan a tantos líderes e iglesias, se ocultan contradicciones más profundas.

Segundo, mencionábamos también que Menno Simons recurrió a investigar, estudiar, consultar y aprender con la experiencia de otros. Sin embargo, finalmente fue el discernimiento según su conciencia e indagación de las Escrituras, lo que orientó sus decisiones. Quizás ejercitarnos en unir más el pensamiento y el sentimiento, nos ayuda para tomar decisiones espirituales.

Veamos esto en las palabras del propio Menno Simons.

1. Del malestar al despertar de un líder

Menno Simons había ascendido en el poder eclesiástico llegando incluso a ser el párroco principal de la iglesia en Witmarsum (su pueblo de nacimiento). Tenía éxito, y realmente era un profeta en su tierra. Era admirado por todos. Pero interiormente su conciencia le molestaba por la incoherencia y la insatisfacción espiritual en la que vivía y ministraba. Estas son sus palabras:

“Todos me buscaban, todos me requerían, el mundo me amaba y yo amaba el mundo. Allí hablé mucho a propósito de la Palabra del Señor, pero esto sin espiritualidad ni amor, sino como lo hacen los hipócritas; y en esta forma hice discípulos de mi misma especie, fanfarrones huecos…que tomaban estas cosas con la misma falta de seriedad que yo.”

Llegar a ser consciente de estos aspectos requiere tiempo, trabajo y honradez consigo mismo. Pero “la toma de conciencia no se obtiene sin dolor”, decía Carl Gustav Jung.
Menno Simons escribía refiriéndose a esos momentos con expresiones como: Meditando estas cosas mi conciencia me atormentaba tanto que ya no pude sufrirlo más. Me dije para mis adentros … Mi alma estaba turbada … Mi corazón temblaba dentro de mi …

Muchos líderes reprimen esos sentimientos por miedo de parecer débiles. Sin embargo, esto no muestra la debilidad del líder, sino todo lo contrario. Tal introspección requiere valor y una gran nobleza de espíritu. Impresionan las siguientes palabras de Menno Simons: “como puedes ver, lector mío, en esta manera el misericordioso Dios…me enseñó a conocerme a mi mismo en parte…”

En Menno Simons habitaba tal nobleza y sinceridad. Como dice un antiguo proverbio: “los dioses se forman a golpe de martillo”. El dolor nos despierta. Menno Simons se refiere frecuentemente a su “despertar” como iluminación: “Ruego al lector que con amor acepte esta mi forzada confesión respecto a mi iluminación …” Pero no nos adelantemos.

2. Del despertar al discernir de un líder

Todos somos hijos de nuestro tiempo, y también Menno Simons. Sus palabras expresan en lenguaje de su tiempo que constantemente sentía el llamado divino en su interior. Sin embargo, fiel a su formación, consultaba y discernía. Así, por temor o prudencia no se apresuraba a obedecer la idea interior. Menno Simons escribió:

“Cada vez que tenía en mis manos el pan y el vino durante la misa, me venía la idea de que no eran la carne y la sangre del Señor. Pensaba yo que era idea sugerida por el demonio, empeñado en apartarme de mi fe. Me confesé a menudo, suspiré y oré; pero no pude quitarme la idea de la cabeza”.

Lo consultó con su pastor, luego leyó antiguos autores; también consultó a Lutero, hasta llegó a reconocer que Lutero le ayudó. “Hasta ahí, sin embargo, fui ayudado por Lutero, que los mandatos humanos no podían condenarlo a uno a la muerte eterna”

Pero todo esto no fue suficiente. Cotejando los consejos de unos y otros con las Escrituras, Menno Simons fue adquiriendo excelente conocimiento de la Biblia. Sus predicaciones le hacían notable como expositor evangélico, obteniendo admiración entre el pueblo.

El estudio de la Biblia fue una etapa fundamental en la iluminación de Menno Simons. Y aun más. Los interrogantes y problemas de su ministerio pastoral, le condujeron a las Escrituras. Él leía la Biblia a partiry no apartede los interrogantes que surgían en su ministerio pastoral. Dice que se “ejercitaba secretamente en la Palabra de Dios, leyendo y escribiendo”.

He aquí un desafío a los predicadores actuales. ¿Cuánto tiempo dedicamos al ejercicio de estudiar las Escrituras, leer y escribir? ¿Cómo este estudio constante surge a partir de los problemas y cuestiones cotidianas del ministerio pastoral? ¿O nos dedicamos a la improvisación atribuyéndonos con arrogancia la inspiración del Espíritu? William Shakespeare decía: “las improvisaciones son mejores cuando se las prepara”.

Menno Simons estudiaba la Biblia constantemente. Su “iluminación” no le apartaba de la tarea de discernir en las Escrituras la intención de Dios. Todo lo contrario. Cuanto más despertaba, mas discernía.

Con ese énfasis en las Escrituras se oponía y aun conversaba con los dirigentes de un movimiento anabautista de su región. “Se divulgó el rumor que yo podía silenciar fácilmente a esas personas…esto no me dio calma alguna para mi conciencia”.
Pero esto lo veremos en nuestra próxima reflexión.

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Additional Notes

Yoder, John H. Textos Escogidos de la Reforma Radical (La Aurora, Buenos Aires 1976) p.347

Williams, George H. La Reforma Radical (Fondo de Cultura Económica, México 1983) p.426

Yoder, J.H. Op cit, 349-350

Yoder, JH. Ibid, 351

Yoder, JH. Ibid, 354

Williams, G. Op cit, 424

Yoder, JH. Op cit, 347

Yoder, JH. Ibid, 349


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