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2009-10-20 issue:

Reflexiones Pastorales 7ª Parte

¿QUIEN ES ESTE HOMBRE JESUS?

by Samuel Morán

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"Una reflexión Cristológica a la luz de Pedro el Apóstol en el Evangelio de Marcos"

Hemos llegado a un punto en nuestra reflexión en el cual nos detendremos a considerar la explosiva confesión Pedrina acerca de Jesús: Tú eres el Cristo. Con ella parece que Pedro ha llegado a la cumbre de su descubrimiento.   

Así que todo parece indicar que Pedro ha llegado a la culminación del intento de descubrir quién es realmente "Este Hombre llamado Jesús."

Por lo tanto  hemos titulado a la reflexión que nos corresponde a esta edición:





SE QUIEN ES ESTE HOMBRE: ¡Es el Cristo!

27 Jesús y sus discípulos salieron hacia las aldeas de Cesárea de Filipo. En
el camino les preguntó:
—¿Quién dice la gente que soy yo?

28 —Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de
los profetas—contestaron.

29 —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
—Tú eres el Cristo—afirmó Pedro. 

30 Jesús les ordenó que no hablaran a nadie acerca de él.
(Marcos 8:27-39.  Nueva Versión Internacional)


El relato de Marcos (arriba citado) proyecta dos preguntas de Jesús a sus discípulos. Y ambas son muy significativas. La primera inquiere de esta manera: ¿Quién dice la gente que soy yo? Y la segunda es personalmente demandante: Y ustedes ¿Quién dicen que soy yo?   Estas dos preguntas se colocan en el corazón mismo del Evangelio (Marcos) ya que como hemos afirmado en las reflexiones anteriores; Marcos se propone responder a la interrogante ¿Quién es este Hombre llamado Jesús?

Consideremos que a este punto de la jornada, Marcos parece indicarnos que los discípulos estaban preparados para hablar de su descubrimiento acerca de Jesús.  Por supuesto, especialmente Pedro.

Ellos, le habían visto hacer toda clase de milagros, le habían escuchado enseñar con distinguida sabiduría, y habían disfrutado de su intimidad. ¿No podrían acaso saber quién es él?

Así que el momento era oportuno. Jesús les pregunta ¿Quién dice la gente que soy yo?

Esta no era una pregunta difícil de responder. Todo lo que tenían que hacer era citar las alusiones de la gente. La gente decía: "Juan el Bautista, Elías, o algunos de los profetas". 
Notemos que ninguno de estos perfiles es concluyente, sino que expresan confusión y desacuerdo. La gente ¡No sabe quién es Jesús!

No es extraño que en nuestros días abunden las opiniones acerca de Jesús. Incluyendo las propuestas teológicas. Todas con en el intento de descifrarlo.
  
Es por eso que oímos decir: "Es una emanación divina," "un revolucionario," "uno de los profetas," "un rabí," etc. Pero no se trata de lo que la gente dice, sino de “Y ustedes, ¿Quién dicen que soy?

¿No nos parece esta pregunta muy demandante? ¿Quería Jesús la opinión de sus discípulos o saber que tanto lo conocían? ¿Buscaba Jesús conocer la medida de comprensión de sus discípulos tocante a Él?

Como quiera, ellos tenían que responder. Porque ¿Cómo podían seguir a quien no conocían? Y si le seguían ¿No podrían entonces en alguna medida conocerlo? Bien podemos parafrasear la pregunta de Jesús de esta manera: ¿Y ustedes, cuanto me conocen?

De manera que esto nos conduce a considerar que “conocer a Jesús” no se trata de abrazar confesiones de fe, propuestas teológicas, o filosofías jesusianas. Sino de relación personal. Es abrazarlo a Él, amarlo, imitarlo. Se trata de diálogos y momentos de silencio en Su presencia. Jesús es una persona viva con la cual se puede intimar y relacionar. Conocer a Jesús demanda toda una vida. Vivimos conociéndolo, y al final de la vida lo conoceremos. Conocer a Jesús es eso y mucho mas ...

Pero, observemos que por la manera en que Marcos describe el acontecimiento, da la impresión de que Pedro es el que más tiempo había tomado en esculcar a Jesús. Notemos la prontitud en que exclama: ¡Tú eres el Cristo! Su precipitación parece no dar lugar a la   opinión de los demás, porque pareciera que su análisis exhaustivo lo ha llevado a este grandioso descubrimiento.

¡SI!, ha llegado a la cúspide de su descubrimiento, por lo que con certeza responde: ¡Tú eres El Cristo! ¿No es este el más grandioso descubrimiento? ¡Por supuesto!  Casi podemos oír gritar a Pedro ¡He descubierto quien es este hombre Jesús: Es el Cristo!
¿Acaso llegar a conocer a Jesús como Señor y Salvador no es el más grande descubrimiento de la vida?

Quien quiera que seas, y que tienes la oportunidad de leer este artículo, te invito a considerar que frente a ti tienes dilemas de vida y muerte sin resolver. Dilemas que Jesús resolvió con su vida, muerte y resurrección. El dijo: "Yo soy la resurrección y la vida; el que en mi cree, aunque esté muerto vivirá." Jesús es la llave para comprender el misterio de la vida y de la muerte. En este mismo momento puedes amigablemente invitarlo a reinar en tu vida. Bien podrías decir algo como esto: "Señor Jesús, se que te encuentras cerca de mí. Quiero invitarte a tomar control de mi vida y señorear en mi." Volviendo al relato bíblico, veamos que a estas alturas Pedro es el campeón.  El sabe que Jesús hombre es el Cristo.  El enviado de Dios a la tierra.

Acto seguido, Marcos añade un detalle importante: "Jesús les ordenó que no hablaran a nadie acerca de él" (8:30) ¿Por qué?  ¿Acaso no debe conocer todo el mundo que él es el

Mesías esperado?  Pero Jesús dice "No digan nada."  

Marcos no explica la razón, mas sin embargo, después nos describe algunos sucesos que nos dejan divisar las razones por las cuales Jesús se los prohíbe.

Esto lo consideraremos en la próxima edición.            

El hermano Morán sirve como Pastor en la Iglesia Menonita Ministerios Restauración, de la ciudad de Portland, OR y Director de La Escuela Bíblica Anabautista de Formación Ministerial EBAFOM, la cual es auspiciada por IBA.