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2010-08-02 issue:

La pastora Esther ... Parte 1

by Janet Trevino-Elizarraraz

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A continuación presentamos el resumen de la entrevista a Esther Vázquez. Hecha por Janet Trevino-Elizarraraz, el 16 de noviembre de 2009. Parte 1.

Esther Vázquez ha sido pastora de la Iglesia Menonita de los Estados Unidos por más de doce años. Pero si nos quedáramos únicamente con eso y asumiéramos que su historia es similar a la de cualquier otro pastor o pastora menonita, no sólo no podríamos entender el aporte único que nos brinda en la actualidad, sino que tampoco podríamos entender la forma que podría llegar a adoptar la Iglesia Menonita en el futuro.  

Esther es una mexico-americana de cuarta generación que vive y trabaja en Dallas, Texas y sus alrededores. Aunque su familia tenía profundas raíces pentecostales, ella se unió a una iglesia menonita (General Conference) fundada por su suegro. Éste sería un ejemplo perfecto de la diversidad que existe en la iglesia menonita latina: se reserva un lugar para las creencias y experiencias pentecostales y se comparte el nombre “menonita” como parte de su identidad. Una vez adoptada la denominación “menonita”, Esther emprendió un viaje en busca de mujeres que no pertenecieran a su congregación, mujeres caucásicas que, a través del estudio bíblico, le enseñaran sobre la fe anabautista. Como parte de su trabajo pastoral, ha desempeñado funciones en The Mennonite Board, Western District Conference Board, CLC – Constituency Leadership Council, como co-moderadora/secretaria de Mid-Texas Convention, miembro de consejo directivo/tesorera de LLI – Learning Leadership Institute, directora del ministerio de mujeres de Texas Mennonite Convention, participante del consejo de fundación de iglesias en la zona de Dallas, y finalmente, y lo que tiene más importancia para ella, pastora de tres iglesias incipientes, dos de las cuales son hoy día iglesias de pleno derecho.

El punto que pudo haber generado conflicto en Esther, cuando hace doce años examinaba su nueva fe anabautista, fue el cruce entre la experiencia pentecostal de Esther (p.ej. los dones del Espíritu Santo/el don de lenguas) y la opinión de los menonitas acerca de la obra del Espíritu Santo. Esta cuestión teológica, que dependía en gran medida de la presentación de estas mujeres caucásicas, podía haber provocado que Esther abandonara la iglesia menonita o haberla impulsado a dar testimonio de la obra de Dios a través de su vida y a buscar la aceptación de su expresión espiritual plena dentro de una comunidad menonita relativamente conservadora (entre anglosajones). Pero Esther encontró aceptación, y damos gracias por ello.

Además de la historia de fe de su familia, Esther se identifica con la "historia latina" común, que comparte ciertas características con la teología anabautista (no violencia/ paz y anticlericalismo/ sacerdocio de todos los creyentes); aspectos que destaca al referirse a su comunidad. La "historia latina," como he decidido denominarla, se refiere a dos temas comunes: la aceptación de la fuerza dentro del núcleo familiar y el poder de la jerarquía. En lo que queda de esta entrevista resumida se hará referencia en mayor profundidad a las circunstancias que han llevado a Esther a considerar estos temas como el núcleo del mensaje anabautista que ha afectado la vida de un sinnúmero de latinos, tanto católico romanos como protestantes, durante su ministerio. Y en conclusión, los latinos han integrado a su fe un elemento de su cultura, lo que podría aportar cierto equilibrio a la expresión mayoritaria de fe de los menonitas.

Esther conoció a Cristo en la Iglesia Pentecostal siendo una joven esposa golpeada constantemente por su ex-marido. No hace falta decir una palabra más, ¿no es cierto? Afortunadamente, Esther encontró la paz a través de Jesucristo, pero el mensaje que recibía de los líderes de la iglesia no reflejaba el tipo de Dios al que ella quería adorar. Le decían que Dios iba a salvarla y que debía soportar su sufrimiento como prueba de su fidelidad a Dios: que debía resistir porque Dios no la apoyaría si abandonaba a su marido. Esther no podía entender que su Dios tolerara eso, así que, por un tiempo, abandonó a Dios. 

Desde que empezó a concurrir a una iglesia de paz, nunca se hizo referencia a este tipo de sufrimiento como una forma de sumisión a Dios. En la actualidad, Esther es una fervorosa defensora de los derechos de las mujeres, los hombres y los niños, en contra de la violencia doméstica, frecuente entre los latinos. Ha pasado de una teología del martirologio a una libertad que la exime de tener que vivir cualquier tipo violencia y, desde este nuevo lugar, la denuncia.

Tanto las opiniones como el papel que cumple la jerarquía dentro de la sociedad y la iglesia han cambiado para los menonitas y los latinos a lo largo de la historia. Algo que ambos grupos tienen en común es que sus respuestas históricas derivan de su relación con la Iglesia Católica. La jerarquía puede crearse en base a la raza, el género, el nivel económico, el nivel educativo, la experiencia pastoral, el precedente histórico, etc. Asumiendo la postura original de los anabautistas con respecto a la jerarquía, a continuación trataré la cuestión de la iglesia latina y la experiencia de Esther.
(Continuará en el próximo número)
   
Este artículo fue publicado en la edición de junio de 2010 de The Mennonite, y fue traducido y reimpreso con autorización.

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