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2010-01-04 issue:

Reflexiones Pastorales - 10ª Parte

"Una reflexión Cristológica a la luz de Pedro el Apóstol en el Evangelio de Marcos" 10ª Parte

by Samuel Morán

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¿QUIEN ES ESTE HOMBRE JESUS?

Pocos segundos después de haber descubierto al "Cristo" en Jesús, Pedro es perturbado por el anuncio de los maltratos y muerte que le sobrevendrán al Cristo (por supuesto obviando la resurrección). Su desconcierto lo hace llevar a Jesús a un lugar  privado con el fin de  reconvenirlo y alinearlo a su  perspectiva cristológica. De parte de Jesús recibe una doble respuesta. Primero: Una llamada de atención. Jesús le dice: "¡Aléjate de mi Satanás! Tu no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres." Segundo: Jesús desafía a Pedro (y a los demás discípulos, incluyéndonos a nosotros) a "tomar la cruz" para así poder seguirle (ser su discípulo). ¿Cómo descifraría Pedro ambas cosas? Para entenderlo necesitaría tiempo.

No nos cabe duda que en los oídos de Pedro quedaron resonando las palabras de Jesús-Cristo: "El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará."

A este punto, Pedro desconocía que contaba solamente con seis días para lograr asimilar lo que había escuchado de Jesús, ya que aproximadamente una semana después, Jesús se haría acompañar de él (y de Jacob y Juan) a una montaña alta. En ese lugar, Pedro sería poderosamente estremecido por la gloria divina que se manifestaría en Jesús-Cristo y por la divina "Voz" que le daría testimonio acerca de quién es Jesús.
 
Procedamos a reflexionar a la luz de esta poderosa experiencia. La he titulado:

JESUS-CRISTO: ¡QUE GLORIA! ... ¡NO SE QUE DECIR!

2 Seis días después Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los
llevó a una montaña alta, donde estaban solos. Allí se transfiguró
en presencia
de ellos. 3 Su ropa se volvió de un blanco resplandeciente como nadie en el
mundo podría blanquearla. 4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales
conversaban con Jesús. Tomando la palabra, 5 Pedro le dijo a Jesús:
—Rabí, ¡qué bien que estemos aquí! Podemos levantar tres albergues: uno
para ti, otro para Moisés y otro para Elías.
6 No sabía qué decir, porque todos estaban asustados. 7 Entonces apareció
una nube que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo:
 «Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!»
8 De repente, cuando miraron a su alrededor,
 ya no vieron a nadie más que a Jesús.
9 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó que no contaran a
nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre se levantara de entre
los muertos. 10 Guardaron el secreto, pero discutían entre ellos qué significaría
eso de «levantarse de entre los muertos».

(Negrillas agregadas. Nueva Versión Internacional. Marcos 9:2-10)


Marcos indica,  que seis días después, que Jesús anunció a sus discípulos que algunos de entre de ellos "no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios llegar con poder." Jesús se "transfiguró" frente a los ojos de Pedro, Jacob y Juan.

Consideremos los pormenores:

Primero: Marcos afirma "que estaban solos" (9:2). Nadie más estaba presente, solamente Jesús y estos tres discípulos. ¿Por qué Marcos hace esta aclaración?  Seguramente, porque en el desarrollo de toda la escena aparecerían (además de Jesús y los tres discípulos) Moisés, Elías y la divina "Voz." De manera que encontrándose "solos," habría "otros" que se incorporarían al círculo. ¿En qué momento hacen acto de presencia? Lo analizaremos más adelante. Pero por el momento consideremos que una de las tendencias humanas es el sentimiento de soledad. Este sentimiento abruma no solamente a los ancianos, sino también a cualquier persona de cualquier edad y en cualquier momento. No está lejos que quien ahora lee estas palabras se encuentre lidiando con este sentimiento. De ser así, echemos mano de la promesa del Señor que dice: "No te dejaré, ni te desampararé" (Hebreos 13:5) Jesús está presente, junto a ti. Te acompaña. Camina contigo. Visualízalo: El está presente. En tu propia montaña ¡No estás solo!

Segundo: Marcos declara que Jesús "se transfiguró en presencia de ellos." Tomemos en cuenta, que para referirse a la "transfiguración" Marcos utiliza el griego "metamorphoo" que tiene la idea de "transformar" o "convertirse en." De aquí deducimos que Jesús cambió de aspecto frente a Pedro y los otros dos discípulos. ¿Qué aspecto tomó? La versión The Amplified Bible traduce que "Jesús se transfiguró frente a ellos y resplandecía luminosamente" (traducción libre del inglés al español mía). La luminosidad que aquí se menciona nos hace deducir que  Jesús  frente a los ojos de Pedro era una luz intensa. ¡Dios es luz! Por otro lado, La Versión Castellana del Living New Testament expone que "En el rostro de Jesús apareció el brillo de la gloria" ¿Cuál gloria? ¡La gloria de Dios! Esto nos da a entender que Pedro estaba frente a la gloria de Dios. ¿Podría Pedro discernir y soportar esta tremenda revelación de Jesús-Cristo?  Marcos lo explica más adelante en su narración. Mientras tanto, continuemos analizando otro detalle que Marcos añade. El dice que: "la ropa (de Jesús se volvió de un blanco resplandeciente como nadie en el mundo podría blanquearla." Nuevamente compararemos esta afirmación con las versiones arriba mencionadas. La primera dice que "Su ropa brillaba, intensamente blanca" (traducción libre del inglés al español mía, TAB) y la segunda, que "sus vestimentas adquirieron un color blanco, resplandeciente, glorioso" (LNT). ¿Qué podemos apreciar en todo esto? Que las tres versiones consultadas coinciden en afirmar que la transfiguración de Jesús estaba saturada de luz intensa, luminosidad intensa, brillantez intensa, blancura intensa. Lo cual se traduce como gloria divina. ¿Cuál sería el estado de Pedro ante tal gloriosa manifestación? Analicémoslo en los siguientes puntos de la reflexión.

Tercero: Marcos atestigua que "Aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús" Ante tal sublimidad que vivía Pedro y los otros dos discípulos, se agregaron Elías y Moisés en conversación con Jesús. ¿Qué hablaban? Marcos no lo explica. Más sin embargo, es muy significativa la aparición de ambos profetas,  porque por  un lado Moisés es sinónimo de la Ley y por otro, Elías es sinónimo de los Profetas. Para Pedro los dos eran de suprema importancia ya que ambos atestiguaban sobre la llegada del Cristo. ¿Sería esta aparición, otra evidencia divina, que le demostraría a Pedro que Jesús es el Cristo? Seguramente que sí.  Más sin embargo, Marcos nos dice en su relato, que la reacción de Pedro fue incluirse en la conversación  proponiéndole a Jesús: "Rabí, ¡qué bien que estemos aquí! Podemos levantar tres albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías" ¿Acaso estaba Pedro hablando acertadamente en esta ocasión? ¡NO! Nuevamente se ha equivocado.  Marcos dice que Pedro hablaba así porque "No sabía qué decir." Creo que el "Living New Testament" lo expone muy bien. Dice que Pedro "Hablaba incoherentemente, sin saber lo que decía." Observemos, Pedro hablaba incoherencias. Hablaba solo por hablar. ¡Que el Señor nos ayude a nosotros también!

Cuarto: Marcos narra que tras la incoherencia de Pedro "apareció una nube que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: «Éste es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!». En otras palabras no debe de haber tal cosa de tres enramadas. Si ha de haber, será una sola. La de Jesús el Hijo de Dios. No más. ¡Una sola! Dios mismo atestigua y ordena: ¡Escuchen al Hijo! Es una orden que se encuentra vigente para nosotros hoy día. Vivimos momentos cruciales en los cuales se tiene la tendencia de levantar "enramadas" para otros que no son Jesús. Pongamos sumo cuidado en no dejarnos vislumbrar por el liderazgo de aquellos que sirven al Señor y hacer de ellos pequeños "moisés" y "elías" (con minúscula) que tomando el lugar de Jesús-Cristo desvíen la atención del corazón del Hijo de Dios (¡Ay! de aquellos que aceptan que les construyan enramadas).  Recordemos,  la orden divina es clara: ¡Escuchen al Hijo!  Y he aquí el testimonio de Dios acerca de Jesús: "Este es mi Hijo Amado." De manera que es Dios quien responde a la incógnita ¿Quién es este hombre Jesús?  Dios dice "Es Mi Hijo." Pedro recibe el testimonio de Dios.  Un testimonio poderoso. Un testimonio que lo deja deslumbrado. ¡Jesús hombre es el Hijo de Dios! Consideremos, si el anuncio que Jesús moriría, había dejado desconcertado a Pedro, la experiencia que acabamos de describir lo dejó estupefacto. Mas sin embargo, todo estaba bien claro para Pedro: ¡Jesús es el Hijo de Dios! ¿Lo había descubierto por sí mismo? ¡NO! ¿Cómo lo llegó a saber? Dios se lo declaró. Siempre vamos a necesitar la luz divina para conocer a Dios. Muchas veces nuestros propios razonamientos nos impiden conocerlo. ¡Gracias a Dios por el Espíritu Santo, porque  nos revela a Jesús! ¡Gracias a Dios por las Escrituras porque nos dan el testimonio de Jesús! ¡Gracias a Dios por la Comunidad de Fe que nos ayuda a discernir el testimonio de Jesús! 
  
Finalmente, Marcos concluye su relato diciendo que "De repente, cuando miraron (Pedro y los otros dos discípulos) a su alrededor, ya no vieron a nadie más que a Jesús." Prestemos atención, se encontraron "solos" con Jesús. No había nadie más. No estaba Moisés, ni Elías, y la divina "Voz" se había retirado. Solamente estaba Jesús con ellos. Como fundamento de fe y modelo a imitar ¿Qué más necesitaban?  En cuanto a Pedro, esta experiencia lo dejaba marcado para toda la vida. Había contemplado la gloria de Dios en Cristo y... no había tenido nada que decir.

Al bajar de la montaña, Jesús-Cristo les recomendó guardar la experiencia como un secreto "hasta que el Hijo del hombre se levantara de entre los muertos." He aquí el nuevo dilema para Pedro: ¿Qué quería decir Jesús con "levantarse de entre los muertos"?

Acompañemos a Pedro en el próximo paso de la jornada. ¡Nos vemos en la próxima edición!
El hermano Morán sirve como Pastor en la Iglesia Menonita Ministerios Restauración, de la ciudad de Portland, OR y Director de La Escuela Bíblica Anabautista de Formación Ministerial EBAFOM, la cual es auspiciada por IBA.

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