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2010-01-04 issue:

Una meditación bíblica

Sobre ovejas y pastoreo - 1ª Parte

by Escrito por Harry Harder, traducido por Tim Froese, editado por Rafael Barahona

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Lectura Bíblica: Ezequiel 34:11-31

Introducción: La oveja es una imagen común y favorita en la Biblia. Hay muchas razones por qué la imagen de las ovejas se utiliza en la Biblia, pues fueron los animales más comunes de la época - las personas estaban familiarizadas con la naturaleza de las ovejas y con el trabajo de pastoreo. Los escritores de la Biblia observaron que el comportamiento de las ovejas en relación con el pastor, era similar a la naturaleza de la humanidad en relación con Dios.

La Biblia no dice que las personas son ovejas, y Dios es el pastor. Pero somos como las ovejas, y Dios es como un pastor. Esta es una relación, y no hay nada “sagrado” sobre ovejas ni pastoreo. Otras metáforas pueden también ser utilizadas para describir esta relación. Hoy en día la mayoría de las personas o la sociedad no están familiarizados con las ovejas. Probablemente sería más útil otra metáfora para la realidad de hoy, pero no la he encontrado todavía.

Las ovejas no tienen un alto nivel de inteligencia y no saben cuidarse a sí mismas. Por ejemplo, si quieren llegar al otro lado de la valla, no piensan en irse al otro lado buscando el portón que está abierto. Ellas se quedarán donde están y buscarán algún hueco para pasarse.

1. La oveja es un animal social: siguen al líder y son muy renuentes a iniciar algo por su cuenta. Rara vez habrá un animal que se quede solo, por lo general, todo el rebaño estará pastando fuera. Cuando se ven amenazadas o inseguras de las circunstancias, de inmediato se congregan. Nunca se puede correr detrás de sólo una oveja. Debe haber por lo menos dos. Si una oveja se encuentra sola, inmediatamente trata de encontrar otra oveja. Si están solas, ellas se ponen tensas y frenéticas. Cuando están solas se tornan irracionales, corren para todos lados y por esto mismo pueden extraviarse con facilidad. Especialmente, los animales jóvenes son así.
 
Los seres humanos son como animales sociales. No podemos vivir solos ni podemos estar solos. Nos sentimos más seguros cuando estamos con otras personas. Buscamos la aprobación de los demás y seguimos las últimas predilecciones. Si los zapatos rojos son la última moda, pensamos que todos debemos tener zapatos rojos, porque el mundo nos aprueba a causa de tener zapatos rojos.

2. Las ovejas se asustan fácilmente.
Los ruidos fuertes, estar a solas, los depredadores, la falta de alimentos, etc. asustan. Hay mucho que temer cuando se es oveja. Cuando la oveja tiene miedo de algo, es porque tiene miedo de que la vayan a matar. Cuando las ovejas no están contentas, están ansiosas. Para la oveja, la primera reacción al miedo no es necesariamente huir, sino que trata de encontrar otra oveja. La seguridad reside en estar con otras ovejas.

La manera más eficaz de arrear las ovejas es manejando su miedo. Las ovejas consideran a los perros pastores de ovejas como depredadores, como lobos, por lo tanto ellas tratan de escapar de la muerte. Cuando tienen miedo, el rebaño se une y corre como un grupo.

Las ovejas tienen mucho que temer. ¿Te imaginas tener que lidiar con el miedo de la muerte todos los días? He tenido corderos que tienen tanto miedo a un perro, que se han “caído muertos"; se han desmayado. Después de unos minutos se levantan y se echan a correr.
Los seres humanos tienen mucho que temer. ¿Qué preocupación te mantiene despierto por la noche? ¿Tus hijos, las noticias de la guerra, las preocupaciones financieras? Cuando el ángel vino a los pastores en la víspera de la primera Navidad, lo primero que el ángel dijo fue: "No tengáis miedo".

3. Las ovejas son vulnerables. En la época cuando nacen los corderos, el mayor peligro es que la madre pierda a su bebé. Irá por agua y puede que no encuentre su bebé cuando regrese; otra madre lo habrá reclamado para sí. En la prisa del correr, el bebé y la madre corren separados, y no son capaces de identificarse entre sí en la masa del balido de los animales. Un cordero perdido no tiene a nadie que le de comida, que le muestre a dónde ir, o que le de cariño (un corderito sin el afecto, no se desarrolla correctamente), para protegerlo de la intemperie, para protegerlo del peligro. Un corderito perdido se va a lugares en los que no encuentra alimentos y se muere de hambre (el único alimento que puede comer un corderito es la leche de la madre), donde no está protegido del viento, la lluvia y el frío, sufre expuesto a los elementos y se muere. O puede ser atacado por animales salvajes o perros. Un cordero perdido es rápidamente un cordero muerto.

Si las ovejas se dejan solas acaban dispersándose, yendo a lugares donde no deben, vagando en los cultivos plantados, y luego a merced de los depredadores. En los tiempos de Jesús el peligro eran los leones, osos, hienas. En Canadá los coyotes, lobos, osos, y pumas. Las ovejas no tienen manera de protegerse a sí mismas, no tienen dientes afilados o garras, no pueden correr con rapidez, ni camuflarse. El pastor prefiere llevar las ovejas a los lugares donde los depredadores no amenacen, pero las ovejas mismas no se dan cuenta cuales son estos lugares. Ellas sólo están interesadas en el próximo bocado de hierba. Y cuando los depredadores amenazan, el pastor los persigue o los mata de modo que no causen ningún daño.

Nosotros también somos vulnerables. Hay muchas cosas que pueden destruir nuestras vidas: los accidentes, el clima, las enfermedades, las crisis económicas, problemas psicológicos, problemas familiares. Finalmente, no somos amos de nuestro propio destino. Podemos planificar para tener una vida feliz, saludable y próspera, sin embargo hay muchas cosas que vienen en el transcurso de nuestras vidas, que están fuera de nuestro control. Caminamos a través de una vida llena de peligros, algunos se pueden ver, y otros que no tenemos ni idea que existen. Nosotros también necesitamos un pastor que nos guíe a través de los valles oscuros.

4. Aunque las ovejas son animales sociales, ellas viven completamente centradas en sí mismas. Si encuentran alimentos, sólo están interesadas en obtener lo máximo posible para ellas mismas. No tienen ningún concepto de compartir. Son capaces de pisotearse y matarse unas a otras en el proceso de llegar a la comida. No tienen amor por las demás. Las ovejas son codiciosas. Buscan encontrar el mejor lugar en el comedero y comen hasta la saciedad, mientras que todas las otras ovejas están empujando para llegar al alimento.
Aunque todas las demás quieran lo que una logró, esta no renunciará a su buena fortuna hasta que, ya sea que no puede comer más, o que la comida se acabó.   Si el alimento es bueno, saltan dentro del comedero si pueden, y siempre y cuando se llenen, no les importa si ensucian el resto de los alimentos con sus excrementos y sus patas con lodo, lo que hace la comida inutilizable para las otras ovejas. Cuando llegan a la pileta de agua limpia, se meten dentro y beben hasta la saciedad, pero ensucian el agua que queda para las que vienen después, e incluso para sí mismas cuando regresen por segunda vez.

Las ovejas pueden ser distraídas con mucha facilidad y generalmente no tienen capacidad de atención. Cuando la oveja tiene el pastizal delante de ella, comienza a devorar con gran entusiasmo, pero después de unos cuantos bocados comienza a mirar lo que está a su alrededor. Si la oveja vecina está comiendo algo diferente, no pasará mucho tiempo para que la primera oveja se sienta obligada a probar lo que su vecina está comiendo. Las ovejas se mueven constantemente. Contar ovejas es como contar pollos - prácticamente imposible. El consejo de contar ovejas para conseguir dormirse, no es un buen consejo para mí. Contar ovejas para mí es una pesadilla; nunca lograré el número correcto.

5. Las ovejas son seguidoras. Cuando quiero mover la manada a otro lugar, yo camino delante de ellas y el perro va por detrás. Las ovejas me siguen, muy pocas veces pasan la puerta por sí mismas. Cuando estoy tratando de ponerlas en un nuevo campo, abro la puerta y seguirán detrás de mí. Las ovejas son confiadas. No evalúan nada pues piensan que cuando alguien más lo ha hecho, está bien. Ellas aprenden a conocer su pastor, sin embargo las ovejas no reaccionan en la misma forma ante los extraños.
Cuando se las agarra de forma segura, inmediatamente dejan de luchar. Al llegar el tiempo de la esquila, se les asegura firmemente, y el esquilador puede cortar la lana con facilidad. Las ovejas no luchan, sino que se dejan hacer lo requerido. En el momento de matar las ovejas, ellas no luchan por ser liberadas. Cuando se les afirma con seguridad, se dejan de empujar y se relajan. Por esto la Palabra dice: "como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca."  (Is. 53:7)

Continuará en el próximo número

El hermano Harry Harder es un ganadero en Saskatchewan, Canadá. También se desempeña como pastor de la Iglesia Menonita de Point Pleasant, una pequeña congregación rural. Harry pasó 5 años trabajando con el Comité Central Menonita en el desarrollo agrícola en Egipto, Jordania y Cisjordania. Su experiencia con las ovejas en la agricultura del Medio Oriente desarrolló su interés en su actual trabajo de la crianza de ovejas.

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