For The Record

Submit birth, marriage and obituary records online.


PDF documents on this site require the free Adobe Reader:

Get Adobe Reader

2010-09-01 issue:

La pastora Esther ... Parte final.

A continuación presentamos el resumen de la entrevista a Esther Vázquez.

by Janet Trevino-Elizarraraz

Print Article


Esther llevó adelante su primer ministerio como co-pastora junto con otras dos mujeres caucásicas.

Ambas realizaban estudios de postgrado y Esther creía que eran superiores a ella. De acuerdo al sistema salarial menonita, dichas mujeres que tenían un nivel educativo más alto, recibían por el mismo trabajo más dinero que Esther. Y bien, tengan en cuenta que Esther sólo había cursado la escuela secundaria, y recién años más tarde recibiría capacitación bíblica y teológica en un seminario. Sin embargo, en ese momento, Esther se moría de vergüenza cuando le llegaba el turno de predicar frente a estas mujeres instruidas con quienes realizaba una tarea pastoral. En determinado momento, una de las mujeres pidió que se tomara la parte de su salario que sobrepasaba el de Esther y se la dividiera entre ambas, de modo tal que se alcanzara una igualdad salarial en que Esther ganaría más y la otra mujer menos. Esta lección de humildad e igualdad produjo una transformación en Esther y en su ministerio que se percibe hasta el día de hoy. No sólo la fortaleció y la impulsó fuera del lugar de inferioridad en el que se había refugiado, sino que ella empezó a percibir el esfuerzo consciente que sus compañeras realizaban para ayudarla a encontrar su propia voz, a fin de que lograra ser la servidora que Dios deseaba que fuese y para que, más adelante, se enfrentara a la jerarquía con la que se encontraría en sus otras funciones relacionadas con la fundación de iglesias.  

Esta primera iglesia finalmente cerró, pero la labor de Esther continuó mediante la fundación de otras iglesias. Cuando le comenté acerca del principio anabautista de la separación del mundo, a pesar de que los latinos cargamos con un bagaje cultural del que necesitamos desprendernos, le pregunté si creía que nuestra jerarquía servía de algo o si deberíamos deshacernos de ella. Su respuesta fue inmediata: es un obstáculo para nuestro testimonio. Para darnos un ejemplo, Esther relata un episodio en el que tuvo problemas con un pastor de Dallas por pedirle al músico de su iglesia que tocara en la de ella, lo cual no hubiera interferido de ninguna manera con los compromisos locales del músico. En este caso, lo que deja en evidencia la jerarquía es que el pastor consideraba que el músico era de su propiedad y que podía usarlo según su voluntad, dado que se encontraba bajo su autoridad.

En el nivel de la conferencia, Esther es testigo de cómo el dinero y la jerarquía van de la mano. Muchos pastores latinos no toman posturas ni se pronuncian a favor de sus iglesias y en contra de lo que consideran el poder en la conferencia porque su financiamiento depende de la conferencia. Las iglesias en las que predominan los inmigrantes dependen naturalmente de la conferencia de su iglesia y necesitan apoyo para encontrar la manera de expresarse en una sociedad que les es ajena, y para sentirse seguros y así poder contar su experiencia dentro del sistema denominacional sin temor a las repercusiones. Pero a la vez, dado que la mayoría de los pastores hispanohablantes son inmigrantes de primera generación, resulta casi imposible encontrar la manera de poner fin a una jerarquía que está profundamente arraigada en su cultura. Es posible que recién las personas de segunda o tercera generación puedan asimilar el principio del sacerdocio de todos los creyentes y, más importante aún, del liderazgo servicial que Esther encarna de manera singular en Dallas.

Para concluir y para destacar algo positivo de la iglesia latina, cuando realizaba la entrevista, Esther se refirió al sermón que estaba preparando para el domingo siguiente y que mencionaba el singular aporte de los latinos a una iglesia como la menonita, que es predominantemente anglosajona y está en proceso de envejecimiento: "el Espíritu del Señor está sobre mí ... para ... consolar a los que sufren en Sion ... para darles una corona en vez de cenizas, el aceite de los días alegres, en lugar de ropa de luto, y cantos de alabanza ..." (Isaías 61). Es en el marco de esta celebración tan característica de los latinos, de su comunidad y su culto, que se construye la iglesia, se proclama la libertad y se liberan a  los cautivos. Los teólogos latinos de Estados Unidos lo denominan "fiesta," desde el punto de vista de una antropología teológica. Pero ésta no es una "fiesta" en el sentido literal de la palabra, sino más bien una celebración donde no se distingue entre lo religioso y lo secular, donde el trabajo y la recreación se entremezclan, donde predomina el espíritu de 'recibir' y 'responder' en lugar de los valores individualistas de 'hacer' y 'realizar' propios de la cultura dominante. Es decir, la "fiesta" es una forma de resistencia cultural.

Si tenemos en cuenta la cultura menonita anglosajona, que se ha caracterizado por valorar el trabajo y el servicio, quizá recién la generación de mis hijos descubra la forma en que estas dos comunidades aprendan a valorar el camino que recorren juntas. Ya no se dará una relación sujeto-objeto en la tarea de servicio, sino que la tarea consistirá en lograr confianza entre los dos grupos para que puedan valorar el trabajo y la recreación (ambos entendidos como 'fiesta'), mientras todos juntos descansamos y esperamos, y también cavamos pozos y preparamos la comida.

[Por su parte el editor de The Mennonite, E. Thomas, escribió lo siguiente ...]

Centro de Sanación de Esther
Por Everett J. Thomas

"Durante mi primer matrimonio, dijo Esther Vázquez el 24 de abril, busqué ayuda en la iglesia. Una mujer solía venir a mi casa y me encontraba toda golpeada. Yo le decía: '¿Dios quiere esto para mí?' y ella me respondía: 'Tu fe lo va a salvar."

Entonces recordó que cuando dejó a su marido, pensó que había dejado a Dios. "Se nos dice que debemos ‘cargar la cruz’, y nosotras pensamos que el abuso es nuestra cruz. Muchas mujeres no pueden denunciar el abuso debido a que sus esposos son líderes." 

Pero Esther no había dejado a Dios cuando dejó a su marido abusador. Actualmente, ayuda a dirigir la tercera iglesia fundada en la zona de Dallas. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en las dos primeras iniciativas, esta vez cuenta con un colaborador en el ministerio. José Vázquez, su esposo desde hace tres años y actual líder de la Conferencia Menonita de Puerto Rico, colabora con ella y juntos conforman el equipo de dirección del Centro de Sanación de la Iglesia Menonita de Dallas. La congregación empezó en el 2005, reuniéndose en pequeños grupos en los hogares (house church).

"Mi pasado se refleja en mis mensajes," dice Esther. "El Dios del que hablo es protector y sanador, y eso refleja la situación en la me encontraba (casada en primeras nupcias con un hombre abusador) y de la necesidad de compartirlo."

La Iglesia Metodista Unida le alquila un edificio al Centro de Sanación. Actualmente, 147 personas participan en las actividades de la congregación; en general la asistencia semanal ronda las 80 personas. La iglesia tiene un grupo grande de jóvenes que incluyen 35 participantes regulares. El hijo de Esther, Raymond y su esposa Paty dirigen el grupo de jóvenes. 

"Le pedí al grupo de jóvenes que se sentara en la parte de atrás de la iglesia, dice Esther, porque el grupo era tan grande que, cuando se retiraba del culto para asistir a la escuela dominical, la iglesia parecía vacía."

Además de su hijo, también los otros tres hijos de Esther y sus nueve nietos asisten al Centro de Sanación.

La primera iglesia fundada por Esther fue la congregación Luz del Evangelio en 1990. En su segunda función, formó parte del grupo pastoral integrada por tres mujeres que llevó adelante el ministerio de Many Peoples Mennonite Church desde 2001 hasta 2003.

Ambos artículos fueron publicados en la edición de junio de 2010 de
The Mennonite, y fueron traducidos y reimpresos con autorización.

Reader Comments

Add Comments

Current Stories

Articles

News stories, digests and Meno Acontecer

Columns

Births and Marriages

Readers Say

Additional Notes

*Espin, Orlando O. y Miguel H. Díaz, editores. From the Heart Of Our People. Orbis Books: Maryknoll, PA. 1999. p. 90-91


Subscribe